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Asociación Cultural Las Medulillas del Bierzo

MINERÍA HIDRÁULICA
ROMANA EN
LAS MÉDULAS

El Bierzo, León - España
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A.3
A.3.1
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B

Introducción: MINERÍA HIDRÁULICA ROMANA EN LAS MÉDULAS

La minería a cielo abierto de época romana tiene su máximo exponente en la impresionante mina de oro de Las Médulas, donde fueron removidos varios c ientos de millones de toneladas de aluviones auríferos en la búsqueda del preciado metal.

Por su elevada posición topográfica, la explotación del yacimiento aurífero de Las Médulas sólo fue posible gracias al diseño, planificación y construcción de una enorme red hidráulica de abastecimiento de agua, la mayor que se conoce para una explotación minera. La suma total del trazado de los canales alcanza los 600 km y su reconstrucción topográfica ha mostrado un cuidadoso diseño realizado para afrontar con seguridad las necesidades de abastecimiento de la explotación, lo que sólo fue posible gracias al empleo de avanzadas técnicas de nivelación.

El método de explotación por ruina montium aplicado en el yacimiento de Las Médulas dejó unos característicos y espectaculares barrancos verticales de más de 100 m de altura. Lo grandioso del paraje asombra aún mas cuando se tienen en cuenta las cifras relativas al volumen de materiales removidos mediante el uso de la fuerza hidráulica.

A pesar de la descripción realizada por Plinio y los numerosos estudios realizados hasta ahora, los interrogantes que se plantean todavía desde el punto de vista técnico sobre el sistema de ruina montium utilizado para el abatimiento, lavado y evacuación de estériles constituyen un verdadero desafío para la moderna ingeniería de minas.


A- LA RED HIDRÁULICA DE LAS MÉDULAS

Del estudio topográfico realizado sobre el trazado de la red hidráulica de Las Médulas se ha puesto de manifiesto la siguiente estructura de abastecimiento:

2 Canales en la vertiente norte de los montes Aquilianos (red septentrional)
6 Canales principales en la vertiente sur de los montes Aquilianos (red meridional)


En la red septentrional se realiza la captación del rio Oza por dos únicos canales que intervinieron tanto en el comienzo de la explotación (CN-1), como en la etapa final de la mina (CN-2). Este último canal presenta una variación intencionada de pendiente a su paso por el Valle del Silencio (Peñalba de Santiago) para evitar el tramo de roca caliza donde desaparecen las aguas de los arroyos del Silencio y del Aro debido a la karstificación del macizo rocoso.

En la red meridional se verifica la captación directa del cauce del río Cabrera mediante tres canales, uno en Odollo (C-0), otro en las proximidades de Encinedo (C-1) y otro (C-3), el más largo, con 143 km, por encima de La Baña. Un cuarto canal (C-4) realizaba la captación del agua del río Eria (Cuenca del Duero) en las inmediaciones del Barrio de Pedrosa de Corporales, trasvasando esta hacia la Cuenca del Sil, mediante la corrección intencionada del trazado final para hacerle pasar exactamente por el punto topográfico más favorable (puerto de Peña Aguda, 1250 m)).

El canal C-5 realizaba un aporte adicional de agua al depósito de Campo de Braña, donde también confluyen los canales CN-2 y C-4 aprovechando el caudal del Arroyo de la Sierra (Odollo) y los aportes del resto de arroyos interceptados en su camino hasta la explotación. El hecho de dirigir reiteradamente los canales hasta el cauce del río Cabrera y, posteriormente, del Eria, con el espectacular incremento de costos y esfuerzos que ello supuso, indica una evidente insuficiencia de los aportes de los arroyos intermedios para abastecer por si solos y con garantías la capacidad de caudal de los canales, haciendo necesaria entonces esta captación directa de las corrientes fluviales más importantes.

El canal más bajo encontrado en la red meridional (C-0) tenía su nacimiento también en el río Cabrera, en la localidad de Odollo, llevando el agua hasta la explotación de Las Médulas en su parte más baja, lo que lo situaría justo por encima del actual pueblo de Carucedo, aunque este último tramo no ha podido observarse debido a la destrucción propia provocada por el avance de la explotación y la acumulación de estériles del Chao de Maseiros y el Barranco de la Balouta. Después de agotar su función inicial, todo indica que fue también utilizado para la explotación de los yacimientos auríferos de Santalavilla y El Miédalo.

La principal fuente escrita de la Antigüedad que hace referencia directa a los métodos de minería hidráulica aplicados por los romanos son los textos de Plinio (Historia Natur al, 33, 70-78). Aunque no aporta en este caso localizaciones geográficas dire ctas, está generalmente admitido que Plinio conoció personalmente la magnitud de las explotaciones mineras del noroeste durante su estancia en la Península Ibérica como Procurator de la Tarraconense bajo el imperio de Vespasi ano en el siglo I. La envergadura de los trabajos descritos parece correspon derse con los restos que hoy podemos admirar en la explotación de Las Médula s, donde fue aplicado con total intensidad el método de ruina montium al que hace referencia.

Respecto a la red hidráulica, resulta muy significativa la descripción que hace de los canales que llevaban el agu a a las explotaciones: Plinio, NH, 33, 74-75:

" Hay después otro trabajo i gual, o de mayor coste. Y es traer, para lavar esta ruina, ríos desde lo alt o de los montes, muchas veces a cien millas de distancia. Y creo que se llam an arroyos, de aquella obra de arroyar, y cierto que este es grande trabajo. Conviene nivelar bien la corriente para que corra cuando se eche el agua, q ue se trae de partes altísimas. Los valles e intervalos de quiebras se junta n con canales puestos sobre puentes. En otras partes se perfora la peña viva por donde no hay camino y se excavan asientos para las vigas. Aquel que las pica está colgado con sogas, de suerte que el que lo ve desde lejos piensa que es alguna feroz especie de aves. Estos, estando pendientes y colgados en el aire, nivelan, fijan y señalan las líneas para el camino, de suerte qu e no hay lugar para que el hombre pueda fijar las plantas. Colgados en el air e los obreros, como demonios, prueban con las manos la tierra para conocer su cualidad. Hay un tipo de tierra  que llaman urión, del que huyen guiand o los conductos por pedernales y piedras. En lo alto y cabeza de los despeñade ros por donde ha de caer el agua, en las cumbres de los montes cavan unas pis cinas o estanques de doscientos pies de ancho hacia todas partes y de diez de hondo, dejando en ellos cinco desaguaderos cuadrados de tres pies. Una vez lle no el estanque se quitan las compuertas que lo cierran y sale el agua con gran ímpetu, arrastrando y llevándose las piedras ".

Esta descripc ión de Plinio se ajusta con asombrosa fidelidad a las evidencias constatables sobre el terreno en cuanto a nivelación, excavación, etc. Incluso el dato al q ue hace referencia sobre las cien millas de distancia, aparentemente para indi car una gran longitud, queda corroborado por la existencia de una canalización que supera los 143 km de recorrido para captar el río Cabrera y llevar sus ag uas directamente al yacimiento aurífero (Canal C-3). De conocer Plinio realmen te este dato de distancia de trazado, habría visitado Las Médulas en plena eta pa de funcionamiento del sistema de ruina montium utilizando el agua del canal C-3, pudiendo observar la construcción de los canales superiores, lo cual resulta acorde con la estructura de explotación que se desprende del traz ado de la red hidráulica.

A.1- CONSTRUCCIóN

Los canales fueron realizados mediante ex cavación directa con herramientas manuales, partiendo desde las zonas de descar ga en el propio yacimiento hacia las zonas de captación. Las etapas de su const rucción fueron ascendentes, resultando los canales más antiguos los más bajos. Los terrenos por donde discurren los canales son en su mayoría rocosos y muy escarpados, con pendientes superiores a los 15-20º, lo que obligó a efectu ar continuos aterrazamientos mediante bancales de mampostería en seco para asen tar el muro de cierre del borde exterior, llegando a alcanzar en algunos casos alturas superiores a los 5 m en varios retranqueos.

Los canales presentan todos unas características homogéneas en cuanto a diseño y dimensiones constructivas que los hacen fácilmente identificables en el terre no frente a las numerosas acequias modernas, caminos y sendas que se intercalan en el trazado. La anchura de caja oscila entre los 1,20 y 1,60 m, con varia ciones significativas dentro del mismo canal. El muro de cierre se ha perdid o en la inmensa mayoría de los casos, salvo cuando el canal ha sido cortado en roca viva por ambos lados. El paso de ciertos lugares extraordinariamente escarpados, tal y como se encuentran en la actualidad, tuvo que realizarse necesariamente mediante estructuras portantes de madera o construcciones en piedra que no se han conservado debido a la acción erosiva de los agentes na turales.

La presencia de crestones de cuarcitas fue un gran inconveni ente a salvar debido a la dureza de este material, por lo que se registra la perforación de algunos túneles para reducir la longitud de estos tramos de penosa excavación manual, aunque no son habituales. La mayor concentración de las obras subterráneas se produce en el entorno de Llamas de Cabrera túneles de corto recorrido, inferior por lo general a los 10 m. En muchos de ellos pueden apreciarse las características superficies abovedadas producto de la utilización combinada del fuego y el agua para fragmentar la dura roca cuarcítica.

Todas las presas de derivación realizadas en las capta ciones de los ríos y los pasos del canal por arroyos intermedios han sido lit eralmente barridas como consecuencia de la acción erosiva del agua, cuyo grad iente energético en las épocas húmedas o de crecida resulta muy elevado debi do a los fuertes desniveles de los cauces. Este hecho motivó, estando la red en servicio, a la realización por encima del canal C-1 a su paso por el valle Airoso de un aliviadero excavado en la roca a modo de túnel de fuerte pendiente para desviar el exceso de agua del arroyo de Valdecorrales durante las crecidas y preservar la estructura del canal.

Las dimensiones y ca racterísticas constructivas de los canales se mantienen prácticamente constan tes y comunes a todos ellos, con una anchura variable dentro del mismo canal de 1,20-1,60 m. En contadas ocasiones se registran anchuras parciales de 0,90 m o 1,80 m. Distintos autores han propuesto alturas de lámina de agua de 0, 10 m (Sánchez-Palencia, 2000-2002), 0,30 m (Sánchez-Palencia et al., 1992), 0,45 m (López, 1980), llegando hasta 0,90 m (Gómez Moreno, 1925; Sáenz y Vélez, 1974). La altura del agua no puede ser determinada por la huella dejada en las paredes ya que se trata de aguas muy puras que no depositan in crustaciones calcáreas. Por otro lado, y teniendo en cuenta la velocidad med ia del agua, función de la pendiente, la erosión debida a los sólidos arrast rados se ha realizado preferentemente por rodadura, afectando tan solo al fo ndo del canal.

No obstante, las evidencias conservadas en algunos puntos de las alturas del muro de cierre tallado en la roca y los voladizos dejados pa ra el paso del agua, nos indican con claridad que la lámina de agua estaba l imitada constructivamente a un máximo de 0,70-0,80 m, por lo que se puede co nsiderar como lámina de agua de funcionamiento habitual los 0,50-0,60 m.

A.2- NIVELACIÓN

Una de las características que más llama la atención en las observacion es de campo es la suave pendiente del trazado de los canales. Las correccion es de caja que se pueden observar en el tallado de la roca a distintas altur as en numerosos puntos atestiguan que fue realizado un trazado previo del re corrido de los canales, hecho reflejado en la descripción de Plinio, posibil itando así el trabajo simultáneo en varios frentes.

Este trazado previo y su posterior nivelación fina requirió la aplicación de técnicas topográficas d e cierta precisión, similares a las utilizadas en otras obras públicas roman as, con instrumentos como el nivel de agua, dioptra, groma o corobates (Hodg e, 2002).

La reconstrucción topográfica detallada a E 1:10.000 de lo s canales romanos de Las Médulas ha permitido calcular con precisión la pend iente de cada canal, factor fundamental para un estudio hidráulico riguroso. Se han encontrado variaciones muy significativas entre los distintos canales , siendo las pendientes más bajas las de los inferiores, que parten del 0,0015 (0,15 %), llegando hasta el valor 0,004 (0,4 %) en la del canal más alto. (C-5)

La pendiente media del trazado de cada canal se mantien e sensiblemente constante, salvo en aquellos tramos en los que se constata un incremento intencionado para salvar obstáculos o alcanzar un mejor abaste cimiento.

Este hecho manifiesta claramente un meticuloso trazado, acorde con la importancia de la obra hidráulica, semejante e incluso superior en alguno s casos al trazado de los acueductos urbanos, en los que a veces las v ariaciones de pendiente son notables debido a su complejidad y dificultad de trazado al tener que ir cubiertos o subterráneos.

Destaca por su espectacular nivelación el canal C-3 que mantiene una pendiente prácticamente constante d e 0,0021 (0,21 %) en los más de 143 km de su trazado.

A.3- TRAZADO:

El trazado ha sido reconstruido en mapas topográficos a escala 1:10.000, sobre los que se ha h echo la medición de su longitud. A pesar de tener esta escala una precisión m uy aceptable, las mediciones de distancias son aproximadas y habrán de increm entarse ligeramente en un futuro cuando se termine de hacer su medición sobr e el trazado reconstruido en cartografía digital, en donde se aprecia mejor la sinuosidad de los canales.

A.3.1- RED HIDRAULICA SEPTENTRIONAL(Captación del río Oza)
CANAL CN-1
Longitud: 71,7 km
Pendiente media: 0,0018

CANAL CN-2
Longitud: 57,7 km
Pend iente media: 0,0028

Tienen ambos su captación en los alrededores de Peñalba de Santiago. El CN-1 captaba el río Oza para llevar el agua hasta los depósi tos del sector de La Frisga, en Orellán. El CN-2 aportaba su caudal al depós ito de regulación de Campo de Braña, en la cota más alta de abastecimiento d e Las Médulas. Su tramo final tiene un aumento intencionado de la pendiente para superar las calizas de los Valles del Silencio y del Aro, donde termina la captación. Estas calizas se encuentran karstificadas y el agua se sume a su paso, por lo que de haber seguido con el trazado normal hubiesen perdido sus objetivos iniciales. No obstante, la capacidad hídrica del río Oza para las necesidades de la explotación de Las Médulas es muy limitada, de ahí la existencia de tan sólo dos canales en la vertiente septentrional.

Las poblaciones actuales que se encuentran relacionadas con su tr azado son: Peñalba de Santiago, Montes de Valdueza, San Adrián, Santa Lucía , Villavieja, Paradela de Muces y Voces, lo que hace probable un origen vinculado a los canales, como sucede en la vertiente meridional. Es la red hidráulica más deteriorada y oculta debido a su situación en ladera norte, abundancia de calizas y pizarras muy replegadas y la intensa actividad agrícola de los núcleos de población próximos en el pasado, a lo que hay q ue añadir las recientes repoblaciones forestales que se están llevando a cabo actualmente y que ya han destruido numerosos puntos, entre ellos los del entorno de Las Médulas-Voces y San Adrián-Sta. Lucía. En la zona del Valle del Silencio y Montes de Valdueza todavía se pueden observar inter esantes restos o recorrer algunos tramos convertidos antiguamente en cami nos (“carriles”), integrados en rutas de montaña.

A.3.2- RED HIDRáULICA MERIDIONAL (Cuenca del río Cabrera + captación del Eria)
CANAL C-0
Longitud: 45 km
Pendiente media: 0,0018
Capta el río Cabrera en las inmediaciones de Odollo, pasando por las explotaciones romanas de El Miédalo y Santalavilla, llegando con claridad hasta la localidad de Yeres. A partir de este punto y debido a las rep oblaciones forestales que se han realizado en los últimos años, apenas se p uede seguir su rastro hasta el barranco de La Balouta, donde parece perders e su trazado. Por su posición topográfica fue utilizado en la explotación d el sector del yacimiento de Las Médulas que se encuentra por encima de la l ocalidad de Carucedo. Debió de ser, sino el primero, uno de los primeros canales que aportaron agua para la explotación del yacimiento, aunque por un período de tiempo reducido, dada su situación a cota tan baja respecto a la masa principal exp lotada. Una vez agotada su función en Las Médulas, todo indica que fue utili zado para la explotación de los yacimientos de Santalavilla y El Miédalo.

CANAL C-1
Longitud: 95 km
Pendiente media: 0,0015
Capta también el río Cabrera en las inmediaciones de Losadilla de Cabrera, llegando a Las Médulas por encima de la localidad de Yeres. Junto con el canal CN-1 configura el abastecimiento principal de la primera fase de explotación del yacimiento.
La particularidad más destacada, adem ás de ser uno de los canales más largos, lo constituyen las dos inscripcio nes que se encuentran en el Valle Airoso (Llamas de Cabrera), estudiadas por Góme z Moreno (Gómez, 1929) y los dos túneles que se conservan en la misma zona . A su paso por el arroyo de Valdecorrales fue preciso realizar un aliviadero para prese rvarlo de las crecidas mediante un túnel de desagüe de unos 15 m, que se entrecru za con otro túnel perforado para conducir el canal por un crestón de cuarcita. En este lugar se han acometido diversas labores de limpieza y señalización de un tramo de canal. Existen otros dos túneles más en las proximidades de la Ermita de la Virgen del Valle (Llamas de Cabrera) para atravesar sendos crestones de cuarcita, uno de ellos de 13 m de longitud. En los túneles abiertos en la cuarcita se aprecian con claridad las bóvedas dejadas al romperse la roca por el uso de fuego y agua.

CANAL C-2
Longitud: 35 km
Pendiente media: 0,0014
Este canal presenta un tra zado atípico que se corresponde con una captación cuya construcci&oacu te;n fue abandonada intencionadamente, llegando tan solo hasta la localidad de Llamas de Cabrera, en su mismo casco urbano. La entrada en la explotación de Las Médulas la realiza apenas unos metros por debajo de las explotaciones de “Las Medulillas” de Yeres.
Es un canal activo hasta el Valle Airoso, a partir del cual su trazado queda interrumpido. Las causas de esta interrupción hay que buscarlas en un cambio de la orientación de los trabajos de explotación del yacimiento, en el que, a partir de la cota 800, la masa a abatir superaba la cota de trabajo de la red de abastecimiento. Las nuevas necesidades obligaron a la construcción de otros canales situados a una cota adecuada para el desarrollo del procedimiento de ruina montium en todo su esplendor.

CANAL C-3
Longitud: 143 km
Pendiente media: 0,0021
Capta el río Cabrera en las proximidades del lago de La Baña, lo que le convierte en el canal más largo de todos los que abastecen Las Médulas. Su extraordinaria longitud supera también a la de cualquier acueducto urbano de época romana, cuya longitud máxima era de 132 km, para el caso del suministro de agua a la ciudad de Cartago. Plinio (NH, XXXIII-74), en su descripción de las redes hidráulicas mineras, hace una referencia a las cien millas de distancia de alguna captación, dato que corrobora el trazado de este canal.
El canal C-3 llega a la explotación de Las Médulas a la cota 900, pero a su paso por el arroyo de Rozana (Pombriego) fue realizado un desdoblamiento en otros dos canales auxiliares de 10 km de longitud situados por debajo de este a intervalos regulares (C-3a  y C-3b) para ampliar los frentes de trabajo en el yacimiento.
Existen tres pequeños túneles situados poco antes de su paso por el arroyo de Valdecorrales (Llamas de Cabrera) para atravesar un gran crestón de cuarcita de paredes casi verticales.

CANAL C-4
Longitud: 81 km
Pendiente media: 0,0033
El canal C-4, junto con el CN-2, ocupan la posición de abastecimiento de cota más alta para la mina de Las Médulas, que se sitúa en el depósito de regulación de Campo de Braña (978 m). Este canal discurre casi paralelo al C-3 hasta el río Cabo, donde fue incrementada su pendiente para alcanzar el collado del puerto de Peña Aguda (1250 m), pasando desde la cuenca hidrográfica de Sil hacia la cuenca del Duero con objeto de captar el río Eria por encima del Barrio de Pedrosa (Corporales) a la cota 1260 m.
Llamas de Cabrera tiene un túnel de unos 10 m que forma un ángulo recto para atravesar un crestón de cuarcita a su paso por el arroyo de Valdecorrales (Llamas de Cabrera).

CANAL C-5
Longitud: 41 km
Pendiente media: 0,0044
Este canal nace en el arroyo de la Sierra, entre Llamas de Cabrera y Odollo. Tiene por objeto realizar un aporte adicional al depósito de regulación de Campo de Braña. En su trazado presenta interesantes peculiaridades, como un incremento intencionado de la pendiente al atravesar el valle Airoso (Llamas de Cabrera) para esquivar un tramo prolongado de cuarcitas, en donde fue necesario hacer túneles para los canales inferiores (C-3 y C-4), y dos bajantes escalonadas desde la cota 1100 m, después de pasar el arroyo de Rozana (Pombriego), hasta la cota del depósito de regulación de Campo de Braña (978 m), donde su trazado discurre un trecho por la vertiente septentrional. El tramo de llegada de este canal a Las Médulas se encuentra prácticamente desaparecido como consecuencia de la erosión y las repoblaciones forestales realizadas en el entorno, lo que ha hecho difícil su reconstrucción.

A.4- CARACTERÍSTICAS HIDRÁULICAS

Los conocimientos hidráulicos de los ingenieros romanos han quedado especialmente patentes en las obras realizadas para el abastecimiento a las ciudades, en las que se han utilizado embalses, acueductos elevados, túneles, sifones, etc.

Plinio y, especialmente, Vitrubio, describen los modos de captación y conducción de las aguas, destacando entre todos por su excepcionalidad la obra de Frontino sobre el abastecimiento de agua a la ciudad de Roma.

El moderno análisis hidráulico de las evidencias arqueológicas de muchas conducciones (Hodge 2002, Chanson 2000) revela datos formidables en cuanto al nivel técnico alcanzado en las obras hidráulicas, nuevamente muy superior del que se desprende de la simple lectura de los textos antiguos.

Para calcular la capacidad hidráulica de esta red se han de tener en cuenta una serie de factores que intervienen en la aplicación de la expresión de Manning para hallar la velocidad del agua:

Anchura: común para todos los canales. A efectos de cálculos se ha tomado 1,3 m
Rugosidad: coeficiente n = 0,35
Lámina de agua: 0,60 m como nivel de trabajo habitualPendiente: en función de la pendiente media calculada de cada canal (0,0015-0,004)

La anchura y rugosidad se consideran constantes en todo el trazado de los canales, habiéndose elegido los valores promedio más desfavorables para ambas. La altura de lámina de agua es el factor más crítico a mantener para garantizar el mayor suministro de caudal, lo que justifica un cuidado mantenimiento de la red hidráulica.
Los resultados de los cálculos hidráulicos revelan un aumento intencionado de la capacidad hidráulica de los canales a medida que sube su cota en la explotación de Las Médulas, lo que se realiza mediante un incremento de la pendiente, sin llegar a comprometer la estabilidad de la construcción del canal. El aumento de pendiente tuvo que ser muy bien calculado ya que las distancias hasta la captación de los ríos son grandes y un mayor incremento haría que perdiese la efectividad de la medida al entrar en zonas de poco caudal e, incluso, hacer inviable la captación por salirse de la cuenca fluvial. Este hecho parece ser el que motivó la realización del trasvase del río Eria mediante el canal C-4, ya que un nuevo canal por encima del C-3 para abastecerse del río Cabrera hubiese llevado el origen de la captación hasta el mismo lago de La Baña, disminuyendo la cantidad de caudal aprovechable y elevando la distancia de trazado por encima de 140 km, técnicamente viables, como demuestra el propio canal C-3, pero de escasa efectividad para el objetivo buscado.

Los romanos fueron capaces de gestionar adecuadamente los recursos hídricos de una cuenca tan grande como la del río Cabrera lo que induce a pensar nuevamente que conocían con bastante precisión las longitudes de los distintos canales, dato sin el cual no parece haber sido posible calcular con acierto los incrementos de pendiente.

B- LA EXPLOTACIÓN HIDRÁULICA DE LAS MÉDULAS

Distintos autores, teniendo en cuenta los restos de canales y depósitos que se conservan en el yacimiento, han propuesto en los últimos años varias fases de explotación de Las Médulas, en base a los restos observados en el campo y en las fotografías aéreas de la explotación minera (Domergue y Herail, 1999; Sánchez-Palencia y Pérez, 2000). La reciente definición del trazado y estructura de la red hidráulica de abastecimiento de Las Médulas muestra sensibles variaciones en cuanto al desarrollo de los trabajos de explotación del yacimiento. A falta de los resultados definitivos de la investigación actualmente en curso sobre la explotación hidráulica de Las Médulas, se pueden adelantar las siguientes fases de trabajo:

FASE I: corresponde al inicio de la explotación mediante el método de arrugia en las partes más bajas del yacimiento situadas en el entorno de la localidad de Carucedo. El canal principal encargado de esta labor fue el C-0, que capta las aguas del río Cabrera en la red meridional y que está prácticamente desaparecida su traza en el entorno de la explotación por el avance de los frentes de trabajo.

FASE II: continúan a una cota más elevada las operaciones de la fase anterior mediante el aporte de agua de los canales CN-1 de la red septentrional y el C-1 de la red meridional. Está realizada también siguiendo todavía el método de arrugia en los parajes conocidos como La Frisga y el Soutín, entre las localidades de Carucedo y Las Médulas, y en el entorno del barranco de La Balouta. En esta fase se inicia la construcción del canal C-2, el podría haber aportado también un cierto caudal a una cota más alta desde la captación del arroyo de Valdecorrales, en Llamas de Cabrera, donde se interrumpió su trazado al iniciarse la siguiente fase de la explotación.

FASE III: se aprecia un cambio notable en la orientación de los trabajos, que se dirigen hacia la explotación extensiva del núcleo principal del yacimiento en el centro y sur de la localidad de Las Médulas (Chaos de Mouran y el Souto), por lo que queda relegado a un segundo plano el método de arrugia y se pone en marcha el procedimiento de ruina montium. Es la fase en la que se requiere el mayor aporte de agua por lo que se utiliza progresivamente el resto de la red hidráulica, comenzando por el canal C-3 de la red meridional para pasar luego a utilizar el aporte simultáneo del C-4 y CN-2 que se unen en el depósito de Campo de Braña, junto con el caudal del C-5. Los canales de las fases anteriores quedarían inutilizados por el avance de la explotación, excepto el CN-1, de la red septentrional, que pudo haber funcionado simultáneamente en el sector de La Frisga y el Cabuerco de Valdelobos hasta completar la explotación de su área de trabajo.

FASE IV: una vez agotadas las posibilidades de la ruina montium en el centro-sur del yacimiento los trabajos se orientan con el mismo método hacia el sector comprendido entre las localidades de Las Médulas y Orellán, utilizando para ello los canales que confluyen en el depósito de Campo de Braña (CN-2, C-4 y C-5). La fase que se inicia ahora es descendente en el sentido de que se retoma la explotación a cotas más bajas que la etapa anterior, llevando el agua por medio de zanjas de cierta pendiente excavadas en la ladera del monte Placias. Los restos más característicos de esta fase lo constituyen varias galerías y una serie de depósitos escalonados que salpican la ladera, cuyo abastecimiento ha dejado profundos surcos en el terreno debido a la erosión producida por el agua en las zanjas de distribución.

Corresponde a esta fase el depósito de la Horta, donde está actualmente emplazado el mirador de Orellán y que fue construido sobre los restos de laruina montium de la fase anterior. A este depósito se bajaba el agua desde el de Campo de Braña para su distribución hacia las galerías o hacia los depósitos escalonados. Como última zona explotada en este sector está la que se sitúa inmediatamente debajo del depósito de la Horta, en los parajes de La Furnia y El Couso, en la que fue utilizado el método de arrugia.

En la zona de aluviones auríferos situada más al sur, por donde discurren las canalizaciones del C-4, C-3 y auxiliares (C-3a y C-3b), se verifica ahora una explotación en retirada retomando el método de arrugia. Comienzan en el paraje de Las Pedrices para extenderse a la Llagua de Yeres y Reirigo, explotando niveles de conglomerados auríferos y zonas de enriquecimientos superficiales. El abandono sucesivo de los depósitos y tramos de canal utilizados, sin posibilidad de recuperación posterior, demuestra un total desinterés por los macizos de aluvión terciario sobre los que estos fueron emplazados, dando el aspecto de una explotación en “ocelos”.

Toda la estructura de explotación analizada se corresponde con unos trabajos mineros muy planificados que concluyen al final con el abandono en retirada de los distintos frentes. La causa principal del cese de la actividad minera parece estar relacionado con un agotamiento evidente de la masa de aluvión explotable y/o la disminución drástica de las leyes de oro, o bien, el caso menos probable desde el punto de vista de la ingeniería de la explotación, por una crisis del sistema monetario romano, como han apuntado algunos autores (Sánchez-Palencia, 2002).
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