Introducción: MINERÍA HIDRÁULICA
ROMANA EN LAS MÉDULAS
La
minería a cielo abierto de época romana tiene su máximo exponente en
la impresionante mina de oro de Las Médulas, donde fueron removidos varios
c
ientos de millones de toneladas de aluviones auríferos en la búsqueda del
preciado metal.
Por su elevada posición topográfica, la explotación
del yacimiento
aurífero de Las Médulas sólo fue posible gracias al diseño,
planificación
y construcción de una enorme red hidráulica de abastecimiento
de agua, la
mayor que se conoce para una explotación minera. La suma total del
trazado
de los
canales alcanza los 600 km y su reconstrucción topográfica ha
mostrado un cuidadoso diseño realizado para afrontar con seguridad las
necesidades de abastecimiento de la explotación, lo que sólo fue posible
gracias al empleo de avanzadas técnicas de nivelación.
El método de explotación por
ruina montium aplicado en el
yacimiento
de Las Médulas dejó unos característicos y espectaculares
barrancos verticales de
más de 100 m de altura. Lo grandioso del paraje
asombra aún mas cuando se tienen
en cuenta las cifras relativas al volumen de materiales removidos mediante el uso
de la fuerza hidráulica.
A pesar de la descripción realizada por Plinio y los
numerosos estudios realizados
hasta ahora, los interrogantes que se plantean
todavía desde el punto de
vista técnico sobre el sistema de ruina montium
utilizado para el
abatimiento, lavado y evacuación de estériles constituyen un
verdadero
desafío para la moderna ingeniería de minas.
A- LA RED HIDRÁULICA DE LAS MÉDULAS
Del estudio
topográfico realizado sobre el trazado de la red hidráulica
de Las Médulas se
ha puesto de manifiesto la siguiente estructura de
abastecimiento:
2 Canales en la vertiente norte de los montes Aquilianos (red
septentrional)
6 Canales principales en la vertiente sur de los montes Aquilianos
(red
meridional) En la red septentrional se realiza la captación del
rio Oza por dos
únicos canales que intervinieron tanto en el comienzo de la
explotación
(CN-1), como en la etapa final de la mina (CN-2). Este último canal
presenta una variación intencionada de pendiente a su paso por el Valle
del
Silencio (Peñalba de Santiago) para evitar el tramo de roca caliza
donde
desaparecen las aguas de los arroyos del Silencio y del Aro debido a
la
karstificación del macizo rocoso.
En la red meridional se verifica la
captación directa del cauce del río
Cabrera mediante tres canales, uno en
Odollo (C-0), otro en las
proximidades de Encinedo (C-1) y otro (C-3), el
más largo, con 143 km, por
encima de La Baña. Un cuarto canal (C-4) realizaba
la captación del agua
del río Eria (Cuenca del Duero) en las inmediaciones del
Barrio de Pedrosa
de Corporales, trasvasando esta hacia la Cuenca del Sil,
mediante la corrección intencionada del trazado final para hacerle pasar
exactamente por el punto topográfico más favorable (puerto de Peña Aguda,
1250 m)).
El canal C-5 realizaba un aporte adicional de agua al depósito
de Campo de
Braña, donde también confluyen los canales CN-2 y C-4 aprovechando
el
caudal del Arroyo de la Sierra (Odollo) y los aportes del resto de arroyos
interceptados en su camino hasta la explotación. El hecho de dirigir
reiteradamente los canales hasta el cauce del río Cabrera y,
posteriormente,
del Eria, con el espectacular incremento de costos y
esfuerzos que ello supuso,
indica una evidente insuficiencia de los
aportes de los arroyos intermedios
para abastecer por si solos y con
garantías la capacidad de caudal de los
canales, haciendo necesaria
entonces esta captación directa de las corrientes
fluviales más
importantes.
El canal más bajo encontrado en la
red meridional (C-0) tenía su
nacimiento también en el río Cabrera, en la localidad de Odollo, llevando
el agua hasta la explotación de Las Médulas en su parte más baja, lo que
lo
situaría justo por encima del actual pueblo de Carucedo, aunque este
último
tramo no ha podido observarse debido a la destrucción propia
provocada por
el avance de la explotación y la acumulación de estériles
del Chao de Maseiros
y el Barranco de la Balouta. Después de agotar su
función inicial, todo
indica que fue también utilizado para la explotación
de los yacimientos
auríferos de Santalavilla y El Miédalo.
La principal fuente
escrita de la Antigüedad que hace referencia
directa a los métodos de minería
hidráulica aplicados por los romanos son
los textos de Plinio (Historia Natur
al, 33, 70-78). Aunque no aporta en
este caso localizaciones geográficas dire
ctas, está generalmente admitido
que Plinio conoció personalmente la magnitud
de las explotaciones mineras
del noroeste durante su estancia en la Península
Ibérica como
Procurator de la Tarraconense bajo el imperio de Vespasi
ano en el
siglo I. La envergadura de los trabajos descritos parece correspon
derse
con los restos que hoy podemos admirar en la explotación de Las Médula
s,
donde fue aplicado con total intensidad el método de ruina montium
al que hace referencia.
Respecto a la red hidráulica, resulta
muy significativa la descripción
que hace de los canales que llevaban el agu
a a las explotaciones: Plinio,
NH, 33, 74-75:
" Hay después otro trabajo i
gual, o de mayor coste. Y es
traer, para lavar esta ruina, ríos desde lo alt
o de los montes, muchas
veces a cien millas de distancia. Y creo que se llam
an arroyos, de aquella
obra de arroyar, y cierto que este es grande trabajo.
Conviene nivelar
bien la corriente para que corra cuando se eche el agua, q
ue se trae de
partes altísimas. Los valles e intervalos de quiebras se junta
n con
canales puestos sobre puentes. En otras partes se perfora la peña viva
por
donde no hay camino y se excavan asientos para las vigas. Aquel que las
pica está colgado con sogas, de suerte que el que lo ve desde lejos piensa
que es alguna feroz especie de aves. Estos, estando pendientes y colgados
en el aire, nivelan, fijan y señalan las líneas para el camino, de suerte
qu
e no hay lugar para que el hombre pueda fijar las plantas. Colgados en
el air
e los obreros, como demonios, prueban con las manos la tierra para
conocer su
cualidad. Hay un tipo de tierra que llaman urión, del que
huyen guiand
o los conductos por pedernales y piedras. En lo alto y cabeza
de los despeñade
ros por donde ha de caer el agua, en las cumbres de los
montes cavan unas pis
cinas o estanques de doscientos pies de ancho hacia
todas partes y de diez de
hondo, dejando en ellos cinco desaguaderos
cuadrados de tres pies. Una vez lle
no el estanque se quitan las compuertas
que lo cierran y sale el agua con gran
ímpetu, arrastrando y llevándose
las piedras ".
Esta descripc
ión de Plinio se ajusta con asombrosa fidelidad a las
evidencias constatables
sobre el terreno en cuanto a nivelación,
excavación, etc. Incluso el dato al q
ue hace referencia sobre las cien
millas de distancia, aparentemente para indi
car una gran longitud, queda
corroborado por la existencia de una canalización
que supera los 143 km de
recorrido para captar el río Cabrera y llevar sus ag
uas directamente al
yacimiento aurífero (Canal C-3). De conocer Plinio realmen
te este dato de
distancia de trazado, habría visitado Las Médulas en plena eta
pa de
funcionamiento del sistema de ruina montium utilizando el agua del
canal C-3, pudiendo observar la construcción de los canales superiores, lo
cual resulta acorde con la estructura de explotación que se desprende del
traz
ado de la red hidráulica.
A.1- CONSTRUCCIóN
Los canales fueron realizados mediante ex
cavación directa con
herramientas manuales, partiendo desde las zonas de descar
ga en el propio
yacimiento hacia las zonas de captación. Las etapas de su const
rucción
fueron ascendentes, resultando los canales más antiguos los más bajos.
Los
terrenos por donde discurren los canales son en su mayoría rocosos y muy
escarpados, con pendientes superiores a los 15-20º, lo que obligó a
efectu
ar continuos aterrazamientos mediante bancales de mampostería en
seco para asen
tar el muro de cierre del borde exterior, llegando a
alcanzar en algunos casos
alturas superiores a los 5 m en varios
retranqueos.
Los canales presentan todos unas características homogéneas en cuanto a
diseño
y dimensiones constructivas que los hacen fácilmente identificables
en el terre
no frente a las numerosas acequias modernas, caminos y sendas
que se intercalan
en el trazado. La anchura de caja oscila entre los 1,20
y 1,60 m, con varia
ciones significativas dentro del mismo canal. El muro
de cierre se ha perdid
o en la inmensa mayoría de los casos, salvo cuando
el canal ha sido cortado
en roca viva por ambos lados. El paso de ciertos
lugares extraordinariamente
escarpados, tal y como se encuentran en la
actualidad, tuvo que realizarse
necesariamente mediante estructuras
portantes de madera o construcciones en
piedra que no se han conservado
debido a la acción erosiva de los agentes na
turales.
La presencia de crestones de cuarcitas fue un gran inconveni
ente a
salvar debido a la dureza de este material, por lo que se registra la
perforación de algunos túneles para reducir la longitud de estos tramos de
penosa excavación manual, aunque no son habituales. La mayor concentración
de las obras subterráneas se produce en el entorno de Llamas de Cabrera
túneles de corto recorrido, inferior por lo general a los 10 m. En muchos
de
ellos pueden apreciarse las características superficies abovedadas
producto
de la utilización combinada del fuego y el agua para fragmentar
la dura roca
cuarcítica.
Todas las presas de derivación realizadas en las capta
ciones de los
ríos y los pasos del canal por arroyos intermedios han sido lit
eralmente
barridas como consecuencia de la acción erosiva del agua, cuyo grad
iente
energético en las épocas húmedas o de crecida resulta muy elevado debi
do a
los fuertes desniveles de los cauces. Este hecho motivó, estando la red
en
servicio, a la realización por encima del canal C-1 a su paso por el valle
Airoso de un aliviadero excavado en la roca a modo de túnel de fuerte
pendiente para desviar el exceso de agua del arroyo de Valdecorrales
durante
las crecidas y preservar la estructura del canal.
Las dimensiones y ca
racterísticas constructivas de los canales se
mantienen prácticamente constan
tes y comunes a todos ellos, con una
anchura variable dentro del mismo canal
de 1,20-1,60 m. En contadas
ocasiones se registran anchuras parciales de 0,90
m o 1,80 m. Distintos
autores han propuesto alturas de lámina de agua de 0,
10 m
(Sánchez-Palencia, 2000-2002), 0,30 m (Sánchez-Palencia et al., 1992),
0,45 m (López, 1980), llegando hasta 0,90 m (Gómez Moreno, 1925; Sáenz y
Vélez, 1974). La altura del agua no puede ser determinada por la huella
dejada en las paredes ya que se trata de aguas muy puras que no depositan
in
crustaciones calcáreas. Por otro lado, y teniendo en cuenta la velocidad
med
ia del agua, función de la pendiente, la erosión debida a los sólidos
arrast
rados se ha realizado preferentemente por rodadura, afectando tan
solo al fo
ndo del canal.
No obstante, las evidencias conservadas en
algunos puntos de
las alturas del muro de cierre tallado en la roca y los
voladizos dejados pa
ra el paso del agua, nos indican con claridad que la
lámina de agua estaba l
imitada constructivamente a un máximo de 0,70-0,80
m, por lo que se puede co
nsiderar como lámina de agua de funcionamiento
habitual los 0,50-0,60 m.
A.2- NIVELACIÓN
Una de las características que más llama la atención en las
observacion
es de campo es la suave pendiente del trazado de los canales.
Las correccion
es de caja que se pueden observar en el tallado de la roca a
distintas altur
as en numerosos puntos atestiguan que fue realizado un
trazado previo del re
corrido de los canales, hecho reflejado en la
descripción de Plinio, posibil
itando así el trabajo simultáneo en varios
frentes.
Este trazado previo y su
posterior nivelación fina requirió la
aplicación de técnicas topográficas d
e cierta precisión, similares a las
utilizadas en otras obras públicas roman
as, con instrumentos como el nivel
de agua, dioptra, groma o corobates (Hodg
e, 2002).
La reconstrucción topográfica detallada a E 1:10.000 de lo
s canales
romanos de Las Médulas ha permitido calcular con precisión la pend
iente de
cada canal, factor fundamental para un estudio hidráulico riguroso.
Se han
encontrado variaciones muy significativas entre los distintos canales
,
siendo las pendientes más bajas las de los inferiores, que parten del
0,0015 (0,15 %), llegando hasta el valor 0,004 (0,4 %) en la del canal más
alto. (C-5)
La pendiente media del trazado de cada canal se mantien
e sensiblemente
constante, salvo en aquellos tramos en los que se constata
un incremento
intencionado para salvar obstáculos o alcanzar un mejor abaste
cimiento.
Este hecho manifiesta claramente un meticuloso trazado, acorde con
la
importancia de la obra hidráulica, semejante e incluso superior en alguno
s
casos al trazado de los acueductos urbanos, en los que a veces las
v
ariaciones de pendiente son notables debido a su complejidad y dificultad
de
trazado al tener que ir cubiertos o subterráneos.
Destaca por su
espectacular
nivelación el canal C-3 que mantiene una pendiente
prácticamente constante d
e 0,0021 (0,21 %) en los más de 143 km de su
trazado.
A.3- TRAZADO:
El trazado ha sido reconstruido en mapas topográficos a escala
1:10.000, sobre los que se ha h
echo la medición de su longitud. A pesar de
tener esta escala una precisión m
uy aceptable, las mediciones de
distancias son aproximadas y habrán de increm
entarse ligeramente en un
futuro cuando se termine de hacer su medición sobr
e el trazado
reconstruido en cartografía digital, en donde se aprecia mejor
la
sinuosidad de los canales.
A.3.1- RED HIDRAULICA SEPTENTRIONAL(Captación del río Oza)
CANAL CN-1
Longitud: 71,7 km
Pendiente media:
0,0018
CANAL CN-2
Longitud: 57,7 km
Pend
iente media: 0,0028
Tienen ambos su captación en los alrededores de Peñalba
de Santiago. El
CN-1 captaba el río Oza para llevar el agua hasta los depósi
tos del sector
de La Frisga, en Orellán. El CN-2 aportaba su caudal al depós
ito de
regulación de Campo de Braña, en la cota más alta de abastecimiento d
e Las
Médulas. Su tramo final tiene un aumento intencionado de la pendiente
para
superar las calizas de los Valles del Silencio y del Aro, donde termina
la
captación. Estas calizas se encuentran karstificadas y el agua se sume
a
su paso, por lo que de haber seguido con el trazado normal hubiesen
perdido sus objetivos iniciales. No obstante, la capacidad hídrica del río
Oza para las necesidades de la explotación de Las Médulas es muy limitada,
de ahí la existencia de tan sólo dos canales en la vertiente septentrional.
Las poblaciones actuales que se encuentran relacionadas con su tr
azado
son: Peñalba de Santiago, Montes de Valdueza, San Adrián, Santa Lucía
,
Villavieja, Paradela de Muces y Voces, lo que hace probable un origen
vinculado a los canales, como sucede en la vertiente meridional. Es la red
hidráulica más deteriorada y oculta debido a su situación en ladera norte,
abundancia de calizas y pizarras muy replegadas y la intensa actividad
agrícola de los núcleos de población próximos en el pasado, a lo que hay
q
ue añadir las recientes repoblaciones forestales que se están llevando a
cabo actualmente y que ya han destruido numerosos puntos, entre ellos los
del entorno de Las Médulas-Voces y San Adrián-Sta. Lucía. En la zona del
Valle del Silencio y Montes de Valdueza todavía se pueden observar
inter
esantes restos o recorrer algunos tramos convertidos antiguamente en
cami
nos (“carriles”), integrados en rutas de montaña.
A.3.2- RED HIDRáULICA MERIDIONAL (Cuenca del río Cabrera
+ captación
del Eria)
CANAL C-0
Longitud: 45 km
Pendiente media: 0,0018
Capta el río Cabrera en las inmediaciones de Odollo, pasando por las
explotaciones romanas de El Miédalo y Santalavilla, llegando con claridad
hasta la localidad de Yeres. A partir de este punto y debido a las
rep
oblaciones forestales que se han realizado en los últimos años, apenas
se p
uede seguir su rastro hasta el barranco de La Balouta, donde parece
perders
e su trazado. Por su posición topográfica fue utilizado en la
explotación d
el sector del yacimiento de Las Médulas que se encuentra por
encima de la l
ocalidad de Carucedo. Debió de ser, sino el primero, uno de
los primeros canales que
aportaron agua para la explotación del
yacimiento, aunque por un período de
tiempo reducido, dada su situación a
cota tan baja respecto a la masa principal exp
lotada. Una vez agotada su
función en Las Médulas, todo indica que fue utili
zado para la explotación
de los yacimientos de Santalavilla y El Miédalo.
CANAL C-1
Longitud: 95 km
Pendiente media: 0,0015
Capta también el río Cabrera en las inmediaciones de
Losadilla de
Cabrera, llegando a Las Médulas por encima de la localidad de Yeres.
Junto
con el canal CN-1 configura el abastecimiento principal de la primera fase
de explotación del yacimiento.
La particularidad más destacada, adem
ás de ser uno de los canales más
largos, lo constituyen las dos inscripcio
nes que se encuentran en el Valle
Airoso (Llamas de Cabrera), estudiadas por Góme
z Moreno (Gómez, 1929) y
los dos túneles que se conservan en la misma zona
. A su paso por el arroyo
de Valdecorrales fue preciso realizar un aliviadero para prese
rvarlo de
las crecidas mediante un túnel de desagüe de unos 15 m, que se entrecru
za
con otro túnel perforado para conducir el canal por un crestón de
cuarcita. En este lugar se han acometido diversas labores de limpieza y
señalización
de un tramo de canal. Existen otros dos túneles más en las
proximidades
de la Ermita de la Virgen del Valle (Llamas de Cabrera) para
atravesar sendos crestones
de cuarcita, uno de ellos de 13 m de longitud.
En los túneles abiertos en la
cuarcita se aprecian con claridad las
bóvedas dejadas al romperse la roca por
el uso de fuego y agua.
CANAL C-2
Longitud: 35 km
Pendiente media: 0,0014
Este canal presenta un tra
zado atípico que se corresponde con una
captación cuya construcci&oacu
te;n fue abandonada intencionadamente, llegando tan
solo hasta la localidad de
Llamas de Cabrera,
en su mismo casco urbano. La
entrada en la explotación de Las Médulas
la realiza
apenas unos metros por
debajo de las explotaciones de “Las Medulillas” de Yeres.
Es un canal
activo hasta el Valle Airoso, a partir del cual su trazado queda
interrumpido.
Las causas de esta interrupción hay que buscarlas en un
cambio de la orientación
de los trabajos de explotación del yacimiento, en
el que, a partir de la cota 800,
la masa a abatir superaba la cota de
trabajo de la red de abastecimiento.
Las nuevas necesidades obligaron a la
construcción de otros canales situados
a una cota adecuada para el
desarrollo del procedimiento de ruina montium en
todo su
esplendor.
CANAL C-3
Longitud: 143 km
Pendiente media: 0,0021
Capta el río Cabrera en las proximidades del lago de La Baña, lo que le
convierte en el canal más largo de todos los que abastecen Las Médulas.
Su
extraordinaria longitud supera también a la de cualquier acueducto urbano
de época romana, cuya longitud máxima era de 132 km, para el caso del
suministro de agua a la ciudad de Cartago. Plinio (NH, XXXIII-74), en su
descripción de las redes hidráulicas mineras, hace una referencia a las
cien millas de distancia de alguna captación, dato que corrobora el
trazado de este canal.
El canal C-3 llega a la explotación de Las
Médulas a la cota 900, pero
a su paso por el arroyo de Rozana (Pombriego)
fue realizado un
desdoblamiento en otros dos canales auxiliares de 10 km de longitud
situados por debajo de este a intervalos regulares (C-3a y C-3b)
para ampliar los frentes de trabajo en el yacimiento.
Existen tres
pequeños túneles situados poco antes de su paso por el
arroyo de
Valdecorrales (Llamas de Cabrera) para atravesar un gran crestón
de cuarcita de paredes casi verticales.
CANAL C-4
Longitud: 81 km
Pendiente media: 0,0033
El canal C-4, junto con el CN-2, ocupan la posición
de abastecimiento
de cota más alta para la mina de Las Médulas, que se
sitúa en el depósito
de regulación de Campo de Braña (978 m).
Este canal discurre casi paralelo
al C-3 hasta el río Cabo, donde fue
incrementada su pendiente para
alcanzar el collado del puerto de Peña Aguda
(1250 m), pasando desde la
cuenca hidrográfica de Sil hacia la cuenca del
Duero con objeto de captar
el río Eria por encima del Barrio de Pedrosa
(Corporales) a la cota 1260
m.
Llamas de Cabrera tiene un túnel
de unos 10 m que forma un ángulo
recto para atravesar un crestón de
cuarcita a su paso por el arroyo de
Valdecorrales (Llamas de Cabrera).
CANAL C-5
Longitud: 41 km
Pendiente media: 0,0044
Este canal nace en el arroyo de la Sierra, entre Llamas de Cabrera y
Odollo.
Tiene por objeto realizar un aporte adicional al depósito de
regulación
de Campo de Braña. En su trazado presenta interesantes
peculiaridades, como un
incremento intencionado de la pendiente al
atravesar el valle Airoso (Llamas de Cabrera)
para esquivar un tramo
prolongado de cuarcitas, en donde fue necesario hacer túneles
para los
canales inferiores (C-3 y C-4), y dos bajantes escalonadas desde la cota
1100 m, después de pasar el arroyo de Rozana (Pombriego), hasta la cota
del
depósito de regulación de Campo de Braña (978 m), donde su trazado
discurre un trecho por la vertiente septentrional. El tramo de llegada de
este canal
a Las Médulas se encuentra prácticamente desaparecido como
consecuencia
de la erosión y las repoblaciones forestales realizadas en el
entorno, lo que ha
hecho difícil su reconstrucción.
A.4- CARACTERÍSTICAS HIDRÁULICAS
Los conocimientos
hidráulicos de los ingenieros romanos han quedado
especialmente patentes en
las obras realizadas para el abastecimiento a
las ciudades, en las que se han
utilizado embalses, acueductos elevados,
túneles, sifones, etc.
Plinio y,
especialmente, Vitrubio, describen los
modos de captación y conducción
de las aguas, destacando entre todos por
su excepcionalidad la obra de Frontino sobre
el abastecimiento de agua a
la ciudad de Roma.
El moderno análisis hidráulico
de las evidencias
arqueológicas de muchas conducciones (Hodge 2002, Chanson 2000)
revela
datos formidables en cuanto al nivel técnico alcanzado en las obras
hidráulicas, nuevamente muy superior del que se desprende de la simple
lectura de los textos
antiguos.
Para calcular la capacidad hidráulica de esta red se han de tener en
cuenta una serie de factores que intervienen en la aplicación de la
expresión
de Manning para hallar la velocidad del agua:
Anchura: común para todos los canales.
A efectos de cálculos se ha
tomado 1,3 m
Rugosidad: coeficiente n = 0,35
Lámina de agua: 0,60 m como nivel de trabajo habitualPendiente: en
función de la pendiente media calculada de cada canal
(0,0015-0,004)
La anchura y rugosidad se consideran constantes en todo el trazado de
los canales,
habiéndose elegido los valores promedio más desfavorables
para ambas.
La altura de lámina de agua es el factor más crítico a
mantener
para
garantizar el mayor suministro de caudal, lo que justifica
un cuidado mantenimiento
de la red hidráulica.
Los resultados de los cálculos
hidráulicos
revelan un aumento
intencionado de la capacidad hidráulica de los canales a
medida que sube
su cota en la explotación de Las Médulas, lo que se realiza mediante un
incremento de la pendiente, sin llegar a comprometer la estabilidad de la
construcción del canal.
El aumento de pendiente tuvo que ser muy bien
calculado ya que las distancias hasta la
captación
de los
ríos son grandes
y un mayor incremento haría que perdiese la efectividad de la medida
al
entrar en zonas de poco caudal e, incluso, hacer inviable la captación por
salirse de la cuenca fluvial. Este hecho parece ser el que motivó la
realización
del trasvase del río Eria mediante el canal C-4, ya que un
nuevo canal por encima del C-3
para abastecerse del río Cabrera hubiese
llevado el origen de la captación hasta
el mismo lago de La Baña,
disminuyendo la cantidad de caudal aprovechable y elevando la
distancia de
trazado por encima de 140 km, técnicamente viables, como demuestra el
propio canal C-3, pero de escasa efectividad para el objetivo buscado.
Los romanos fueron
capaces de gestionar adecuadamente los recursos
hídricos de una cuenca tan grande como la
del río Cabrera lo que induce a
pensar nuevamente que conocían con bastante precisión
las longitudes de
los distintos canales, dato sin el cual no parece haber sido posible
calcular con acierto los incrementos de pendiente.
B- LA EXPLOTACIÓN HIDRÁULICA DE LAS MÉDULAS
Distintos autores,
teniendo en cuenta los restos de canales y depósitos
que se conservan en el yacimiento,
han propuesto en los últimos años
varias fases de explotación de
Las Médulas, en base a los restos
observados en el campo y en las fotografías
aéreas de la explotación
minera (Domergue y Herail, 1999; Sánchez-Palencia
y Pérez, 2000). La
reciente definición del trazado y estructura de la red
hidráulica de
abastecimiento de Las Médulas muestra sensibles variaciones
en cuanto al
desarrollo de los trabajos de explotación del yacimiento. A falta de
los
resultados definitivos de la investigación actualmente en curso sobre la
explotación hidráulica de Las Médulas, se pueden adelantar las siguientes
fases de trabajo:
FASE I: corresponde al inicio de la explotación
mediante el
método de arrugia en las partes más bajas del yacimiento situadas
en el
entorno de la localidad de Carucedo. El canal principal encargado de esta
labor
fue el C-0, que capta las aguas del río Cabrera en la red meridional
y que está
prácticamente desaparecida su traza en el entorno de la
explotación por el
avance de los frentes de trabajo.
FASE II: continúan
a una cota más elevada las operaciones de
la fase anterior mediante el aporte de agua
de los canales CN-1 de la red
septentrional y el C-1 de la red meridional. Está
realizada también
siguiendo todavía el método de arrugia en los parajes
conocidos como La
Frisga y el Soutín, entre las localidades de Carucedo y
Las Médulas, y en
el entorno del barranco de La Balouta. En esta fase se inicia la
construcción del canal C-2, el podría haber aportado también un cierto
caudal a una cota más alta desde la captación del arroyo de Valdecorrales,
en Llamas de Cabrera, donde se interrumpió su trazado al iniciarse la
siguiente fase
de la explotación.
FASE III: se aprecia un cambio
notable en la orientación de
los trabajos, que se dirigen hacia la explotación
extensiva del núcleo
principal del yacimiento en el centro y sur de la localidad
de Las Médulas
(Chaos de Mouran y el Souto), por lo que queda relegado a un segundo
plano
el método de arrugia y se pone en marcha el procedimiento de ruina
montium.
Es la fase en la que se requiere el mayor aporte de agua por lo
que se utiliza progresivamente
el resto de la red hidráulica, comenzando
por el canal C-3 de la red meridional para
pasar luego a utilizar el
aporte simultáneo del C-4 y CN-2 que se unen en el
depósito de Campo de
Braña, junto con el caudal del C-5. Los canales de
las fases anteriores
quedarían inutilizados por el avance de la explotación,
excepto el CN-1,
de la red septentrional, que pudo haber funcionado simultáneamente
en el
sector de La Frisga y el Cabuerco de Valdelobos hasta completar la
explotación de su área de trabajo.
FASE IV: una vez agotadas las posibilidades de la ruina
montium en el centro-sur del yacimiento los trabajos se orientan con
el mismo
método hacia el sector comprendido entre las localidades de Las
Médulas y
Orellán, utilizando para ello los canales que confluyen en el
depósito de
Campo de Braña (CN-2, C-4 y C-5). La fase que se inicia ahora
es descendente en
el sentido de que se retoma la explotación a cotas más
bajas que la etapa
anterior, llevando el agua por medio de zanjas de
cierta pendiente excavadas en la ladera
del monte Placias. Los restos más
característicos de esta fase lo constituyen
varias galerías y una serie de
depósitos escalonados que salpican la ladera,
cuyo abastecimiento ha
dejado profundos surcos en el terreno debido a la erosión
producida por el
agua en las zanjas de distribución.
Corresponde a
esta fase el depósito de la Horta, donde está actualmente
emplazado el
mirador de Orellán y que fue construido sobre los restos de
laruina montium
de la fase anterior. A este depósito se bajaba el
agua desde el de Campo de
Braña para su distribución hacia las galerías o
hacia los
depósitos escalonados. Como última zona explotada en este sector
está
la que se sitúa inmediatamente debajo del depósito de la Horta, en
los parajes de La Furnia y El Couso, en la que fue utilizado el método de
arrugia.
En la zona de aluviones auríferos situada más al sur, por donde
discurren las canalizaciones del C-4, C-3 y auxiliares (C-3a y C-3b), se
verifica ahora
una explotación en retirada retomando el método de arrugia.
Comienzan en el
paraje de Las Pedrices para extenderse a la Llagua de
Yeres y Reirigo, explotando niveles
de conglomerados auríferos y zonas de
enriquecimientos superficiales. El abandono
sucesivo de los depósitos y
tramos de canal utilizados, sin posibilidad de
recuperación posterior,
demuestra un total desinterés por los macizos
de aluvión terciario sobre
los que estos fueron emplazados, dando el aspecto
de una explotación en
“ocelos”.
Toda la estructura de
explotación analizada se corresponde con unos
trabajos mineros muy planificados
que concluyen al final con el abandono
en retirada de los distintos frentes.
La causa principal del cese de la
actividad minera parece estar relacionado
con un agotamiento evidente de
la masa de aluvión explotable y/o la
disminución drástica de las leyes de
oro, o bien, el caso menos
probable desde el punto de vista de la
ingeniería de la explotación,
por una crisis del sistema monetario romano,
como han apuntado algunos autores
(Sánchez-Palencia, 2002).