Doña Josefa Ortiz
Doña Josefa Ortiz
Don Juan Aldama
Don Juan Aldama
Don Miguel Hidalgo
Don Miguel Hidalgo
Don Ignacio Allende
Don Ignacio Allende
Don José María Morelos
Don José María Morelos
Encuentro de Morelos e Hidalgo
Encuentro
de Morelos e Hidalgo
Basílica de Guanajuato
Basílica
de Guanajuato
Monumento a Hidalgo en Puente Calderón
Monumento a Hidalgo en Puente Calderón
Fusilamiento de Hidalgo y Allende
Fusilamiento de Hidalgo y Allende
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   JOSEFA ORTIZ.
   La Corregidora
   de Querétaro.

  1. Nace una heroína
en Valladolid.

[ VER CRÓNICA 1 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  2. Movimientos precursores
en Nueva España.

[ VER CRÓNICA 2 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  3. La situación en España
en 1808.
Napoleón secuestra
a Fernando VII.
Las Juntas de Gobierno.

[ VER CRÓNICA 3 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  4. La Conspiración
de Querétaro.
La ciudad de Querétaro.
[ VER CRÓNICA 4 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  5. El Grito de Dolores.
Insurgentes y realistas
en plena guerra.
Muerte de Hidalgo, Aldama, Allende y Jiménez.

[ VER CRÓNICA 5 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  6. Morelos en acción.
Muerte del “Siervo de la Nación”.

[ VER CRÓNICA 6 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  7. Guerra de Guerrillas.
Decadencia de la Insurgencia.
El emperador Agustín I.
Recuperación del sentido popular de la Insurgencia.
La Independencia de México.

[ VER CRÓNICA 7 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
  8. Semblanza patriótica
de Doña Josefa Ortiz.
Su obra.

[ VER CRÓNICA 8 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 

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5º  REPORTAJE   DE   JOSEFA ORTIZ.
La Corregidora de Querétaro.


El Grito de Dolores.
Insurgentes y realistas
en plena guerra.
Muerte de Hidalgo,
Aldama, Allende
y Jiménez.

Terminamos nuestro anterior reportaje con la heroica actuación de Doña Josefa Ortiz, haciendo llegar al resto de conspiradores la noticia del descubrimiento por las autoridades virreinales de la trama patriótica que preparaba un levantamiento popular contra el mal gobierno de Nueva España.
 

Vimos como ella, encerrada en su habitación por su marido para procurarle protección, advirtió al alcaide Don Ignacio Pérez, que tendría que llegar a San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende) y a Dolores para advertir al Capitán Allende y a Hidalgo de la grave situación en la ciudad.
 

En veloz carrera a caballo Don Ignacio Pérez y el Capitán Don Juan Aldama llegaron a tiempo de cumplir este objetivo. Y en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Don Miguel Hidalgo convino con el Capitán Allende en adelantar el pronunciamiento, que por otra parte estaba fijado para diciembre de 1810.
 

Así es que, en la madrugada del 16 de septiembre, Don Miguel llamó a su hermano Mariano y con Aldama y Allende, se dirigieron a la cárcel. Allí hicieron que el alcalde pusiera en libertad a ochenta hombres, a los que dio armas que tenían guardadas. Era las cinco de la madrugada, domingo, cuando Miguel Hidalgo tocando las campanas llamó a misa, más pronto que de costumbre.
 

Y allí, en el atrio de la iglesia, Hidalgo se dirigió al pueblo diciendo ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva Fernando VII! ¡Muera el mal gobierno! Este acto se conoce en la Historia como el “Grito de Dolores! Comenzaba la guerra de la Independencia de México, que durará unos once años.
 

 
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En el discurso, Hidalgo acusó a los españoles de mal gobierno, de pretender entregar el reino a los franceses y de hacer peligrar a la religión. Pronto formaron unos 300 hombres que constituyeron el primer ejército insurgente. Iban armados de machetes, lanzas, palos y enseres del campo y así salieron de Dolores.
 

Encabezando la marcha iba Don Miguel Hidalgo y Don Juan Aldama con el estandarte de la Virgen de Guadalupe que habían tomado de la iglesia de Atotonilco y un retrato de Fernando VII. Le seguía una multitud de campesinos, a la que luego se unirían tropas, como el Regimiento de Dragones de la Reina de San Miguel.
 

El 21 de septiembre de 1808 estaban entrando en Celaya, donde tomaron la ciudad. Los ánimos estaban muy exaltados y Don Juan Aldama con sus tropas trató de contener con escaso resultado el saqueo que se hizo. En Celaya nombraron a Hidalgo General del Ejército y a Allende y Aldama Tenientes Generales.
 

De Celaya se dirigieron a Guanajuato, donde se produjeron hechos sangrientos. Don Miguel Hidalgo exigió la capitulación al Regidor Riaño, que se negó, refugiándose con los españoles en la Alhóndiga de Granaditas, donde tras romper la puerta, los insurgentes entraron, produciéndose peleas cuerpo a cuerpo con muchas bajas por ambas partes, a lo que siguió el saqueo de la ciudad. Y allí organizaron sus tropas.
En vista de los repetidos saqueos, Don Miguel Hidalgo publicó un bando amenazando en el futuro con pena de muerte a los saqueadores.
 

Pasada la sorpresa, los realistas organizaron una estrategia de cerco al ejército insurgente, designando al General Don Félix Calleja como Jefe. Las autoridades eclesiásticas actuaron calificando a Hidalgo de sacrílego y perturbador y el Obispo de Valladolid, Abad y Queipo lo excomulgó. A su vez, los obispos de México y Guadalajara hicieron extensiva la excomunión a los insurgentes y a quienes les ayudaran
 

De Guanajuato, el ejército insurgente se dirigió a Valladolid, donde entraron sin resistencia ya que no había fuerzas realistas en la ciudad. Y allí el obispo dejó sin efecto la excomunión. A los pocos días, salieron de Valladolid hacia Guanajuato. El ejército insurgente contabilizaba ya unos 80.000 hombres.
 

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Por el camino, pararon en la localidad de Charo, donde tuvo lugar el encuentro con Don José María Morelos, cura de Carácuaro, que se ofrecía como capellán para el ejército insurgente. Pero Don Miguel Hidalgo le encomendó la misión de organizar un ejército del sur y tomar Acapulco, puerto estratégico de la ruta oriental de Manila.
 

Terminada la reunión de Charo, Hidalgo tomó camino hacia Guanajuato y Morelos hacia Carácuaro donde se despidió de sus feligreses y emprendió la misión que le encomendó su “padre espiritual” Don Miguel Hidalgo. Nunca más se volvieron a ver.
 

Quedan invitados nuestros lectores a entrar en las crónicas dedicadas a los Próceres Don Miguel Hidalgo y Don José María Morelos, donde con mucho más detalle se describen las acciones de estos dos grandes Jefes Insurgentes de la Independencia.
 

Llegados a Guanajuato Hidalgo, Allende y Aldama con su ejército, se dirigieron a Toluca, cerca de la Ciudad de México y tomaron posiciones en el Monte de las Cruces para afrontar un ataque realista mandado por el General Trujillo.
 

El Ejército de Trujillo venía abanderado con la Virgen de los Remedios, que ostentaba el grado de Generala del Ejército Realista. Los historiadores ponen de manifiesto que el grueso de este ejército era de criollos simpatizantes de la causa realista y que había muy escasa tropa peninsular.
 

En esta batalla, los realistas resultaron derrotados y se retiraron a la Ciudad de México, dejando detrás enorme cantidad de armas que capturó el ejército insurgente. En este momento tan delicado de la Historia, delante de Don Miguel Hidalgo estaba la capital de Nueva España, pero pudo más el temor a la derrota y ordenó retirarse hacia Valladolid.
 

En su retirada, fueron abordados el 7 de noviembre de 1810 por las tropas del realista Calleja, que los derrotó en la Batalla de Aculco. Esto motivó serias divergencias de parecer entre Hidalgo y Allende, lo que condujo a la división del ejército insurgente.
 

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Una parte siguió a Allende y se dirigió a Guanajuato para esperar refuerzos que debía conseguir Hidalgo en Valladolid. Esto no fue cumplido por Don Miguel, lo que aumentó las desavenencias entre estos dos próceres. En su lugar, Hidalgo marchó a Guadalajara. Esta situación fue aprovechada por el General realista Calleja, que marchó a Guanajuato y venció a Allende en la Batalla del mismo nombre.
 

Hidalgo y Allende se volvieron a encontrar en Guadalajara. Continuaba la falta de entendimiento entre ambos. Y ante el enfrentamiento inevitable contra las tropas realistas que avanzaban hacia esta ciudad, Allende, que era mejor estratega que Hidalgo, sostuvo la tesis de tenderles una emboscada en la propia ciudad, mientras que Hidalgo como Generalísimo de la Insurgencia dio ordenes de pelear en campo abierto.
 

Esta estrategia de Hidalgo resultó fallida, ya que en la localidad llamada Puente Calderón el ejército insurgente resultó derrotado. Tras este descalabro, Hidalgo fue relevado de su cargo militar y sustituido por Allende, que dio órdenes de dirigirse hacia el norte del país en busca de apoyos.
 

En el lugar llamado El Saltillo, que hoy es la capital del estado de Coahuila de Zaragoza, se nombró a Don Ignacio López Rayón, patriota de gran prestigio, Jefe de la Insurgencia, pasando Hidalgo al cargo de Secretario. A la salida, una parte del ejército con López Rayón se dirigió a las montañas de Michoacán, y otra a Monclova, donde se había hecho fuerte una contra-insurgencia que ellos ignoraban.
 

En Acatita de Baján cerca de Monclova, fueron apresados por el traidor Elizondo que antes militaba en la Insurgencia y se había pasado al bando realista. En una emboscada tendida por éste fueron apresados Hidalgo, Aldama, Allende, Abasolo, Jiménez y el hermano de Don Miguel, Mariano Hidalgo.
 

Todos fueron llevados a Chihuahua donde fueron juzgados y fusilados, a excepción de Abasolo que fue llevado a Cádiz y murió en 1816 en la prisión del Puerto de Santa María cumpliendo cadena perpetua. Hidalgo fue primero degradado de su condición religiosa y por eso fue fusilado algo más tarde el 30 de julio de 1811.
 

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En la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato fueron colgadas en las cuatro esquinas, las cabezas de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez y allí estuvieron expuestas al público hasta el final de la guerra de la Independencia en 1821.
 

Los sucesos no podían ser más tristes. Los cuatro patriotas más importantes de la Conspiración de Querétaro entregaban sus vidas por la Independencia de México. Puede imaginarse el lector la pena que embargó a Doña Josefa Ortiz y a su marido, vigilados sus pasos día a día por las fuerzas realistas, al conocer estos sucesos.
 

En nuestro próximo reportaje continuaremos el resumen de las heroicas luchas de la Insurgencia en el tortuoso camino de México hacia su Independencia.
 


FÍN DEL QUINTO REPORTAJE.
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