Muerto Don Miguel Hidalgo, Padre de la Patria, Don Ignacio López Rayón que ostentaba ya el cargo de Jefe de las Fuerzas Insurgentes, tomó las riendas del proceso de la Independencia, iniciándose la Segunda Etapa que abarcará desde este momento hasta la muerte de Don José María Morelos el 22 de diciembre de 1815.
Fueron cuatro años de acciones de guerra muy brillantes en la consolidación de las ideas que como antorchas alumbrarán a la Nación Mexicana en su tortuoso camino hacia la independencia total.
El cargo de Jefe de la Insurgencia fue compartido entre López Rayón y José María Liceaga. El primero condujo al ejército insurgente de unos 1000 hombres a Zitácuaro, al oriente de Michoacán, y allí convocó una Junta Suprema de Gobierno.
Era una Junta como las que se formaban en toda América para gobernar en ausencia del Rey Fernando VII. López Rayón hizo esfuerzos para estabilizarla, pero a primeros de 1812, el general realista Calleja entró en Zitácuaro dispersando la Junta.
Esta acción provocó cada vocal decidiera actuar por su cuenta en distintas regiones. Así, José Sixto Verduzco permaneció en Michoacán, Rayón se trasladó a México y Liceaga se internó en Guanajuato.
Cada uno reclamaba el cargo de Jefe de la Junta Insurgente. A esta Junta también pertenecía José María Morelos. Pero en la primera mitad de 1813, será sustituida por el Congreso de Chilpancingo.
Después del encuentro entre Morelos e Hidalgo, Morelos salió de Curácuaro, donde era párroco y organizó un Ejército del Sur, que iba incorporando patriotas de la talla de los hermanos Galeana y los hermanos Bravo.
Después dividió el ejército en tres ramas, una mandada por Nicolás Bravo, que avanzó hacia Oaxaca; otra mandada Hermenegildo Galeana, que se dirigió a Taxco. Y una tercera, que mandaba Morelos directamente, que se dirigió al valle de Puebla Tlaxcala. Por el camino incorporó al cura Matamoros y a su hijo.
Por febrero de 1812 el general realista Calleja fue enviado por el virrey Venegas a terminar definitivamente con Morelos. Y tomó la decisión de cercar Cuautla estando Morelos en esta ciudad.
El cerco fue numantino y duro 72 días, desde el 19 de febrero al 2 de mayo de 1812. Cuando la los alimentos y el agua comenzaron a agotarse, Matamoros rompió el cerco para traer provisiones. Pero a la vuelta fue abordado por el realista Porter que le impidió la entrada.
Las desavenencias entre los miembros de la cúpula militar realista sobre el significado de aquel cerco motivaron que el general español Calleja se excusara ante el Virrey Venegas de continuar en el asedio. Así que se levantó el cerco y los Insurgentes abandonaron la ciudad. A renglón seguido, los realistas hicieron un saqueo violento de la ciudad.
Morelos continuó cosechando éxitos y tomó Oaxaca, donde se hizo el Acto solemne de la Jura de la Junta Nacional de Gobierno, que presidió Morelos vestido de Capitán General desde un balcón. Era un traje que le regaló Matamoros, bordado por una india y como pectoral llevaba una Cruz que había sido del Obispo de Puebla.
Después, Morelos se dirigió a tomar Acapulco y puso sitio al Castillo de San Diego, que defendía la ciudad, el cual después de 4 meses, se rindió a las tropas insurgentes. Y después convocó el Congreso de Chilpancingo, que decidió que la Junta residiría en Valladolid como capital de la Insurgencia.
Morelos fue nombrado en este Congreso, “Su Alteza Serenísima”, pero él rechazó este título y lo cambió por “Siervo de la Nación”, en virtud de una argumentación bíblica.
El Virrey Venegas había terminado su mandato y ahora como Virrey estaba el propio General Calleja. Como buen aliado tenía a Don Agustín Iturbide, militar criollo de Valladolid que operaba a favor de las fuerzas realistas. En una embestida a Valladolid, fue apresado Matamoros, que fue fusilado.
El Congreso de Anáhuac fue convocado por Morelos el 15 de junio de 1814, con el fín de redactar una Constitución, que se conoce como “Constitución de Apatzingán”, que hoy es una ciudad del Estado de Guerrero. Allí se aprobó este importante documento que habría de regir el trabajo de la Insurgencia.
Al salir de este Congreso, Morelos iba protegiendo a los participantes y se dirigieron a Puebla. Pero en la localidad de Temalaca, el comandante realista Matías Carranco capturó a Morelos.
Por su condición de sacerdote se le hizo previamente un juicio eclesiástico de degradación, que fue llevado por la Inquisición, que le condenó a reclusión perpetua en un Convento de áfrica. El juicio civil lo condenó a muerte. El fusilamiento se llevaría a cabo en Ecatepec.
Los pormenores de la muerte por fusilamiento del Siervo de la Nación están recogidos en la serie expresamente a él dedicada de cronicashispanas.com en el reportaje 8, donde remitimos a nuestros lectores.
A las cuatro de la tarde del viernes 22 de diciembre de 1815 entregaba su vida Don José María Morelos y Pavón. Sus restos reposan actualmente en la Columna de la Independencia de la Ciudad de México.
Con la muerte de Morelos, Siervo de la Nación, se inicia la Tercera Etapa de la Independencia de México, con la que iniciaremos nuestro próximo reportaje.
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