En la época colonial,
lo que hoy es el país de Venezuela, eran
cinco provincias: Venezuela, Cumaná, Mérida o Maracaibo, Margarita y Guayana. Durante la formación del Imperio Español dependieron de Santo Domingo y luego de Santa Fe de Bogotá.
La riqueza de estas provincias
era fundamentalmente la agricultura, ya que no poseían minas de oro como era el caso de México y Perú. La producción agrícola de Venezuela se vendía en los mercados internacionales sobre todo a ingleses y franceses.
El cacao era el producto más importante de Venezuela desde 1620. Su cultivo recayó sobre inmigrantes de España, y en particular de las Islas Canarias. Además había un contingente de esclavos negros para realizar los trabajos más duros.
Para evitar el tráfico ilegal de cacao, España creó en 1728 la Compañía Guipuzcoana con sede en la Guaira en una gran casa colonial que todavía existe y con la misión de abastecer a Caracas y comercializar los productos de Venezuela
Caracas tomó enseguida importancia con esta Compañía, aumentando su rango y prosperidad lo que se refleja en el hecho de que en 1777, Venezuela era ascendida a Capitanía General con autoridad judicial y militar.
En esta época, la sociedad venezolana estaba de facto, pero no jurídicamente, jerarquizada en capas sociales . En primer lugar estaban los "blancos peninsulares" y criollos o mantuanos, nacidos en la Península Ibérica o hijos de españoles. Les seguían los "isleños" o "blancos de orilla", que eran los canarios, luego los pardos, mezcla de blancos, indios y mestizos que eran mayoritarios, y por último los negros.
Los "isleños" en la práctica vivían aparte y era una clase distinta de los peninsulares y de los criollos. Así, en Caracas los blancos, peninsulares y criollos asistían a la Catedral, los Isleños a su propia parroquia de la Virgen de la Candelaria; los pardos y mestizos iban a la Parroquia de Altagracia y los Negros a San Mauricio.
En 1749 se reconoce ya la primera gesta por la independencia de Venezuela, con la rebelión de Juan Francisco de León, natural de la Isla del Hierro, que es la más occidental de las Canarias, inmigrante perjudicado en sus negocios de cacao por el monopolio y proceder de la Compañía Guipuzcoana. Esta rebelión fue desarticulada por el general español Felipe Ricardos, que después fue nombrado Gobernador de Caracas.
Ricardos capturó a Juan Francisco León y lo envió el 28 de marzo de 1752 a la prisión del Arsenal de la Carraca en Cádiz, donde murió de viruela el 2 de agosto de 1752. Juan Francisco fue declarado traidor y su casa en el Barrio de la Candelaria en Caracas destruida y sembrada de sal para que no creciera más la hierba.
En el sitio se puso un monolito de ignominia que dice "Esta es la justicia del Rey Nuestro Señor mandado hacer por el Excmo. Sr. Don Felipe Ricardos General de los Ejércitos de su Majestad – con Juan Francisco de León, amo de esta casa, por pertinaz, rebelde y traidor a la Real Corona y por ello reo. Que se derribe y siembre de sal por perpetua memoria de su infamia". Juan Francisco de León tenía 14 hijos.
Cabe reseñar que el apellido León tenía reconocida distinción en las islas Canarias, particularmente en el Hierro y en la Gomera. En rigor, el movimiento promovido por Juan Francisco de León no tenía un carácter independentalista, pero llevaba el sello de la rebelión por los abusos cometidos por los españoles y singularmente por los vascos como "casta" dominante en Venezuela.
Los puntos reivindicativos de León eran sobre todo "la eliminación de los intermediarios", "libertad del comercio", "libertad de transporte del cacao hasta cualquier puerto" y "libertad de las restricciones sobre el tabaco". Como curiosidad diremos que hoy, el Barrio de la Candelaria en Caracas está reconocido como la zona más española de la ciudad y en broma se dice "que tiene más tascas que farmacias".
Los ideales de la Revolución Francesa inspiraron posteriormente otra conspiración de Manuel Gual y de José María España, con un intento de implantar un gobierno con los principios de libertad, igualdad y fraternidad. Este movimiento era multirracial y tenía una bandera blanca, azul, amarilla y roja con cada color en representación de los cuatro grupos sociales de Venezuela, e incluso compusieron un canto revolucionario llamado la Carmañola inspirado en la Marsellesa.
Ambos eran criollos. Manuel Gual era capitán de infantería e hijo de un Coronel español y José María España era teniente de justicia de Macuto (Venezuela). A esta conspiración se adhirieron varios revolucionarios españoles que defendían la formación de un gobierno republicano sin distinción de clases sociales ni privilegios.
La conspiración fue abortada por el capitán general Pedro Carbonell y José María España fue apresado y condenado a muerte en 1799. Manuel Gual murió en 1800 envenenado a manos de un asesino en la Isla de Trinidad donde se había refugiado.
Aunque la conspiración de Gual y España fracasó, ejerció una enorme influencia posterior, debido sobre todo a sus declaraciones sobre los derechos del hombre y del ciudadano, inspirados todos ellos en la revolución francesa.
El último de estos movimientos precursores fue el de Francisco de Miranda. Este mítico personaje ilustrado que nació en Caracas el 28 de marzo de 1750 era hijo de Sebastián de Miranda y Ravelo, canario de la Orotava, provincia de Tenerife en las Islas Canarias, que había marchado a Venezuela.
Como ya hemos indicado anteriormente, los canarios o "isleños" a los que llamaban "blancos de orilla" tenían una consideración social inferior a los peninsulares españoles y a los criollos. Y es por ello que vemos a Sebastián de Miranda reclamando en la Audiencia Real una consideración similar a la que tenía en la Orotava (Tenerife), cuando pretende que sus hijos estudien en la Universidad de Caracas.
Sebastián de Miranda se casó con una caraqueña, Francisca Antonia Rodríguez de Espinoza, también de origen canario, en la catedral de Caracas el 24 de abril de 1749. Tuvo siete hijos, siendo primogénito Francisco de Miranda.
Francisco de Miranda estudió en la Universidad de Caracas y entró en el ejército español en 1771. Participó en guerras en el norte de Africa, y en la intervención contra Inglaterra durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos en 1780.
Después se instaló en Cuba como comerciante y concibió la idea de promover la independencia de la América Hispana. Recorrió varios países de Europa y Estados Unidos y perteneció a la masonería que le abrió puertas preferentes en aquella época.
En Francia se adhirió a la revolución francesa, que lo nombró general participando en la conquista de los Países Bajos por Francia en 1792. Luego fue perseguido por el Comité de Salvación en el periodo del Terror, pero se salvó de la guillotina por la caída de Robespierre.
Recabó apoyos de la zarina Catalina II de Rusia, del presidente americano Jefferson y de Mr. Pitt, primer ministro inglés, ya que estos países manifestaban intereses geoestratégicos en Hispanoamérica y fue visto por muchos españoles y colonos como un agente de estas naciones.
Miranda defendía crear un único Estado Hispanoamericano independiente que llegara desde el Mississippi hasta Tierra del Fuego, al que llamaba Colombia. La actual Colombia se llamaba entonces Nueva Granada.
En enero de 1806 con el apoyo de EE.-UU e Inglaterra sale de Nueva York en el buque Leander, formando una flota de tres fragatas para desembarcar en Venezuela. La situación no era nada favorable, porque los ataques ingleses contra el Imperio Español eran constantes y Miranda fue visto como un agente inglés.
El intento de desembarco fue un desastre ya que la flota española esperaba para librar batalla en la costa venezolana. Sólo una fragata escapó en la que Miranda huyó a Trinidad, desde donde organizó una segunda expedición que logró desembarcar en Vela del Coro el 3 de agosto de 1806, siendo rechazado ferozmente por los colonos, por lo que Miranda se refugia en Inglaterra. En 1806 Simón Bolívar tenía 23 años.
Para completar bien este reportaje nos trasladamos al Puerto de la Cruz en Tenerife,
a la Casa de Miranda.
Para terminar diremos que con todo la expedición de Francisco Miranda está considerada en la Historia como la acción precursora de la Independencia de Venezuela.
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