Terminamos nuestro reportaje anterior en 1808 año en que se produce la invasión dramática de España por las tropa de Napoleón. Este hecho tendrá repercusión inmediata en México y en los virreinatos americanos en general.
En febrero de 1807 España había autorizado por presión de Napoleón el paso de 28.000 soldados franceses mandados por el General Dupont bajo pretexto de liberar a la flota francesa bloqueada en Cádiz por los británicos.
Este ensayo escondía intenciones mayores, ya que el 20 de febrero de 1808 Napoleón introduce 65.000 soldados franceses más hasta llegar a más de 100.000 hombres. Murat fue nombrado lugarteniente del Emperador en España en Madrid.
El 18 de marzo de 1808 se produce el Motín de Aranjuez, ciudad residencial de los reyes de España próxima a Madrid. La situación se agrava y los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII son llevados a una negociación en Bayona (Francia) con Napoleón. En ella se obliga a abdicar a Carlos IV, quedando retenido su hijo en Francia.
El 2 de mayo de 1808 el pueblo llano de Madrid se rebela contra las fuerzas francesas de ocupación y muchos españoles son fusilados por pelotones franceses a las órdenes de Murat. Este hecho conmociona a España y queda inmortalizado en los famosos cuadros del pintor Goya “fusilamientos del 2 de mayo”.
En múltiples provincias y regiones de España se organizan Juntas Generales que toman el Poder local y declaran por su cuenta la guerra a Napoleón. Las noticias que de estos hechos llegan a la América Hispana promueven la constitución de Juntas similares si bien con un cariz cada vez más emancipador ante la lejanía de Península.
Los acontecimientos serán cada día más graves. Las Juntas Revolucionarias más destacadas en Asturias y Andalucía organizan ejércitos populares contra el invasor y se inicia la Guerra de la Independencia española, en la que jugará un papel importante el futuro prócer y héroe Don José de San Martín. Véase los reportajes 5º, 6º y 7º a él dedicados en nuestra serie.
En estas circunstancias Napoleón da órdenes a su más distinguido general, el General Dupont de cruzar España en una acción relámpago y dirigirse a Cádiz para liberar la flota francesa inmovilizada en este puerto por Inglaterra. Esto afianzaría el poder de Francia en España, donde estaba de rey su hermano José Bonaparte
Dupont había sido advertido por Napoleón de tomar la Península en una acción relámpago, que evitara las famosas guerrillas hispanas, que habían puesto en jaque a todas las invasiones de legiones y ejércitos regulares desde los tiempos de Roma.
En siete días Dupont se encontraba ya con su ejército en Madrid avanzando hacia el Sur donde debía atravesar primero Castilla la Mancha y luego Andalucía. No encontró dificultades por la meseta de Castilla, famosa por la descripción solitaria que de ella hace Cervantes en su magna obra Don Quijote de la Mancha.
Se cuenta que al pasar Dupont, que era admirador de Cervantes, por el Toboso, donde la novela sitúa a Dulcinea, amor sublime de Don Quijote, se negó a entrar aludiendo que no quería pasar a la Historia por tomar este simbólico pueblo.
Pero al llegar a Sierra Morena en la frontera entre Castilla y Andalucía le esperaban tropas nombradas por la Junta Revolucionaria de Andalucía encomendadas al General Castaños a las que se había sumado una potente guerrilla de incontrolados como había sospechado Napoleón.
El lector que salga de Madrid en visita a Andalucía, por la Autovía A4 o por tren, podrá identificar esta zona sobre el Kilómetro 250 después de cruzar las llanuras de la Mancha. Lo primero que verá será las escarpadas rocas del paso de Despeñaperros.
La situación se tornó muy difícil para Dupont,
que montó su Estado Mayor en Andújar y solicitó urgentes refuerzos a Francia,
mientras Castaños lo instalaba en Utrera, dos ciudades andaluzas de la provincia de
Jaén y Sevilla respectivamente.
Después de varias escaramuzas guerrilleras,
los españoles conocedores del terreno en que se movían lograron envolver en la noche del
19 de julio de 1808 al Ejército francés en Bailén. y lo derrotaron en una gesta heroica sin precedentes, haciendo 19.000 prisioneros franceses entre los que había 18 generales y 600 oficiales.
En la rendición se señala el comportamiento humanitario del General Castaños que determinó que el ejército derrotado fuera devuelto a Francia. Gran parte de los prisioneros fueron acantonados en las Islas Baleares a la espera de su marcha. Pero muchos estuvieron allí hasta 1914 en que se firma la paz con Francia.
Era la primera derrota que sufría Napoleón en Europa. En ella participó muy activamente el oficial que sería posteriormente Libertador en Argentina, Chile y Perú, Don José Francisco de San Martín, que obtuvo en España la máxima condecoración, la Medalla de Oro de Héroe de Bailén, de la que nunca se separó hasta su muerte.
La Batalla de Bailén marcó un cambio de signo inmediato en España, pues motivó la marcha de José Bonaparte y la segunda invasión de la Península por las tropas francesas, esta vez mandadas por el propio Napoleón.
Así pues las regiones españolas se encontraban divididas en Juntas de Gobierno regionales y con el Rey en cautividad lo que determinaba una situación próxima al caos. Este era el panorama del año 1808 en España.
El papel de San Martín resultó tan relevante que al acabar la Batalla es llamado a Madrid para recibir la bien merecida Medalla de Oro de Héroe de Bailén. Todos los años en la fecha del 19 de julio se celebra el aniversario de esta gesta en Bailén, a la cual siempre acudimos. Una descripción completa de esta efemérides la encontrará el lector en el 7º reportaje sobre San Martín
El lector se preguntará qué fue después del General Dupont. La verdad es que Napoleón no encajó esta derrota y nombró una Comisión que lo despojó de todas sus condecoraciones y títulos y lo redujo a la miseria. Algunos testigos lo vieron pidiendo limosna por París. Y finalmente lo recluyeron en la cárcel.
Durante todo el periodo napoleónico Dupont estuvo en esta situación precaria. Pero con la llegada al trono del monarca francés Luis XVIII se le restituyeron sus honores y títulos.
Tras la derrota de Dupont, Napoleón se presentó personalmente en España dirigiendo la invasión. Esta vez el avance fue imparable y los ejércitos españoles y británicos resultaron derrotados en suelo español. España era invadida en 1809 por segunda vez. Tal era el drama de España en este periodo.
Tras una prolongada guerra de guerrillas, batallas y emboscadas, el ejército francés sucumbía por muchos lugares de España. Por el Tratado de Valençay el 11 de diciembre de 1813 Napoleón negociaba la vuelta a España de Fernando VII. A cambio España “invitaba” a los británicos a salir de su territorio y prometía neutralidad. También se perdonó a todos los “afrancesados”. La estrella de Napoleón declinaba.
Las Cortes de Cádiz de 1812, liberales y progresistas obligaban al Rey a prestar juramento de obediencia a la Constitución en la que se reconocía la igualdad de derechos para todos los pueblos de España, incluidas las provincias americanas. Era una Constitución que recogía los valores de la Ilustración.
Pero Fernando VII el 4 de mayo de 1814, apoyado por los conservadores promulgó un decreto estableciendo la Monarquía absoluta y declarando nula toda la obra de las Cortes de Cádiz. Esto ocurría en la ciudad de Valencia. En aquél trágico momento, esta decisión real no pudo ser contrarrestada por los liberales, ante el clamor y el contento popular de la llegada del Rey. Fue un pronunciamiento conservador, un verdadero “golpe de Estado” de trágicas consecuencias para España.
En las provincias españolas de ultramar vieron como la política peninsular daba bandazos sin rumbo y España retrocedía a unas ideas absolutistas inadmisibles y extemporáneas que duraron todo el reinado de este nefasto rey español hasta 1833. Tal fue el drama de España en este periodo.
En 1811 José Francisco de San Martín estaba de nuevo en Cádiz, en la ciudad de las reivindicaciones libertarias, baluarte de la resistencia contra Francia y centro del comercio ultramarino con América. Y en septiembre de 1811 le dio su adiós a España.
En el próximo reportaje nos iremos México para seguir “in situ” los acontecimientos precursores de su Independencia.