Ofrecemos a nuestros lectores continuar con los reportajes de Morelos para poner de relieve que su muerte heroica no fue en vano y que otros patriotas dieron continuidad a su obra hasta la consumación de la Independencia de la gran Nación Mexicana.
Con la muerte de Morelos el 22 de diciembre de 1815, concluye la Segunda Etapa de la Independencia de México. Y da comienzo lo que la Historia denomina Tercera Etapa que durará unos cuatro años hasta 1820 – 1821. Esta última se llamará Cuarta Etapa, donde se conseguirá la Independencia.
En la Tercera Etapa, la muerte de Morelos dejó sin líder a la Insurgencia y desde 1815 hasta 1821, la guerra de la Independencia se convirtió en una guerra de guerrillas. Tres grandes Insurgentes destacaron en aquella diáspora patriótica. Tenemos a Guadalupe Victoria en Puebla, a Vicente Guerrero en Oaxaca y a Servando Teresa Mier con Francisco Javier Mina en la zona centro. A estos grandes caudillos hay que sumar varios que dominaron pequeñas zonas y ciudades donde mantenían una gran resistencia.
Unos 20.000 efectivos guerrilleros actuaban contra 40.000 hombres movilizados por la causa realista.
El caso del español Francisco Xavier Mina luchando a favor de la Insurgencia merece algún comentario. Por abril de 1817 llegó a México este español que había luchado en Zaragoza contra la invasión Napoleónica. Esta heroica ciudad española había sido asaltada dos veces por las tropas francesas y figuraba entre las ciudades de resistencia heroica en la Guerra de la Independencia española.
El caso del español Francisco Xavier Mina luchando a favor de la Insurgencia merece algún comentario. Por abril de 1817 llegó a México este español que había luchado en Zaragoza contra la invasión Napoleónica. Esta heroica ciudad española había sido asaltada dos veces por las tropas francesas y figuraba entre las ciudades de resistencia heroica en la Guerra de la Independencia española.
Mina conoció a Servando Teresa de Mier que militaba en la Insurgencia y le convenció para que se adhiriera a la lucha insurgente en Nueva España. Este militar quería vengar la traición del Rey Fernando VII a la Constitución Liberal de Cádiz. Y se unió a su tío Francisco Espoz y Mina político distinguido en la misma lucha.
En abril de 1817 desembarcó en Soto de Marina (México) con tres buques que había conseguido de ayuda en Inglaterra y Estados Unidos, donde hizo la siguiente declaración:
.... “Permitidme mexicanos, participar en vuestras gloriosas tareas, aceptad los servicios que os ofrezco a favor de vuestra sublime empresa y contadme entre vuestros compatriotas. ¡Ojalá acierte yo a merecer este título haciendo que vuestra libertad se enseñoree, o sacrificándole mi propia existencia! Entonces, en recompensa, decid a vuestros hijos: “Esta tierra fue dos veces inundada en sangre por españoles serviles, vasallos abyectos de un rey; pero hubo también españoles liberales y patriotas que sacrificaron su reposo y su vida por nuestro bien”.
Francisco Xavier Mina, 25 de abril de 1817, Soto La Marina
Advertidos los realistas del desembarco se presentaron en Soto la Marina donde quemaron los barcos. Mira se había internado en el territorio uniéndose a los ejércitos insurgentes el 24 de mayo de 1817. Después del éxito de dos batallas contra los realistas se incorporó a la Insurgencia de Pedro Moreno.
Ambos jefes, derrotaron a los realistas en la Batalla de Arrastraderos, pero Pedro Moreno cayó en combate y Mina fue capturado en la Hacienda de Venadito y fusilado. El Virrey Ruiz de Apodaca recibió el Título de Conde de Venadito por esta “meritoria” acción.
En esta tercera etapa se plantearon disputas entre los Insurgentes por presidir una Junta unificadora que no se consiguió. Un conjunto no identificado de gente indeseable se dedicaron al pillaje y a los saqueos de haciendas, a veces con muerte de personas. Una sed de venganza recorría el país y los criollos de clase media comenzaron a dudar de si por estos métodos se llegaría a la deseada Independencia.
El Virrey Ruiz de Apodaca que había sucedido a Calleja aplicó una política pacificadora que promovía el indulto al que comenzaron a acogerse muchos heroicos insurgentes. Las guerrillas no parecían un método de alcanzar los objetivos de Independencia y se inició una apatía por la lucha popular.
Por 1820 en España se inició el Trienio Liberal que restablecía la Constitución de Cádiz y comenzaba en España un periodo de reformas, que los conservadores habían detenido por el absolutismo de Fernando VII. Una de ellas supuso quitar privilegios al clero y restar poder a la Iglesia. Esto no fue bien acogido en Nueva España.
Así que la elite criolla y muchos españoles residentes rechazaron el Gobierno Liberal y crearon una “Conspiración” para derrocar al Virrey Ruiz de Apodaca, del mismo signo que la de 1808 contra el Virrey Iturrigaray. Esta conspiración recibió el nombre de “Conspiración de la Profesa”.
Y este es el momento en que la clase alta ayudada por la Iglesia dio un giro al proceso de la Independencia, restándole el carácter popular que le había otorgado la Insurgencia original de Hidalgo y Morelos.
En nuestro próximo reportaje, daremos continuidad al proceso que culminará con la Independencia de México el 28 de Septiembre de 1821, con Don Agustín Iturbide como Emperador, al que siguió la Constitución Republicana de 1824.