Terminamos nuestro reportaje anterior con la firma del Tratado de Lircay considerado por muchos historiadores como el deseo de una tregua por cansancio de ambas partes en la difícil guerra que se llevaba a cabo.
El Virrey del Perú decide sustituir a Don Gavino Gainza firmante del Tratado, por Don Mariano Osorio que hace presencia en Talcahuano con un ejército importante de unos 5.000 hombres el 13 de agosto de 1814. Esto supuso que O ´Higgins y José Miguel Carreras aparcaran sus desavenencias.
Siguiendo nuestro estilo periodístico, abrimos un paréntesis para relatar a nuestros lectores aspectos humanos colaterales de personajes que tuvieron un papel relevante dentro de nuestro denso relato histórico.
Por su rocambolesca personalidad y su increíble vida dentro del convulso periodo que supuso el final del Imperio Español y el nacimiento de las nuevas naciones de América Hispana, tomamos en esta ocasión al español Don Gavino Gainza.
Gavino Gainza y Fernández de Medrano nació en Vizcaya (España) en 1753. Era un militar de carrera que marchó a Perú en 1783 y allí participó en la represión de la rebelión indígena de “Túpac Amaru II”, que fue el mayor movimiento habido en América de corte indigenista e independista en el Virreinato del Perú.
De allí fue trasladado a Guayaquil donde ejerció de coronel de lanchas cañoneras y en 1799 se casó con Doña Gregoria, hermana del futuro patriota ecuatoriano Don Vicente Rocafuerte.
Su carrera militar lo llevó a recibir la Cruz de Caballero de San Juan y en 1811 el cargo de Brigadier del Batallón Infante Don Carlos de Lima. Gozó de la confianza de varios Virreyes del Perú.
En el verano de 1814 lo vemos desembarcando en la costa de Arauco (Chile) con la expedición que organizó el Virrey Don José Fernando de Abascal para apoyar a los realistas, a lo que siguieron los acontecimientos que culminan con el Tratado de Lircay relatados en el reportaje anterior.
Cuando Don Gavino Gainza retorna a Perú y el Virrey Abascal conoce el texto del Tratado, lo sustituyó en el acto por Don Mariano Osorio y le abrió un proceso en Lima, acusándolo de extralimitarse en sus funciones y firmar un tratado perjudicial para los intereses de España.
Una corte marcial, que en el argot militar español se denomina Consejo de Guerra, se le abrió a Gainza que duró dos años hasta que en 1816 fue absuelto, no sin daño de su prestigio y de su carrera militar. Así que fue trasladado a Quito, bajo las autoridades del Virreinato de Nueva Granada (actual Colombia).
Volveremos a ver a Gainza en 1820 recibiendo el cargo de Inspector de las fuerzas del Virreinato de Nueva España (México). En 1821 era Capitán General de Guatemala y tenía jurisdicción sobre Chiapas, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.
Estos cargos fueron recusados por el nuevo Virrey del Perú Don Joaquín Pezuela que enterado del nivel de los mismos puso de manifiesto las simpatías de Gainza por los movimientos independistas. También hubo quejas de instancias españolas y realistas de Centroamérica. Gainza tenía entonces 67 años, lo que para la época era un anciano.
En agosto de 1821 México logró la Independencia siendo nombrado primer Presidente Don Agustín de Itúrbide. Pero en septiembre de 1821 Gainza convocó Cabildo Abierto en San José de Guatemala y declaró la Independencia de Guatemala de la Corona española.
La Independencia fue proclamada formalmente en un documento titulado ‘Acta de Independencia de Centroamérica’ encabezado con la firma de Gainza. Se produjo un efecto dominó en las provincias de Centroamérica. Y varias se adhirieron a México. Faltaba Guatemala por la que México manifestaba una especial preferencia.
Se desató una ‘guerra dialéctica’ entre Itúrbide y Gainza que concluyó con el nombramiento por México de Gainza como Capitán General de Guatemala y el 25 de febrero de 1822 prestaba juramento de adhesión al Imperio de México.
Las tropas mexicanas llegaron a la Ciudad de Guatemala el 12 de Junio de 1822 y allí entregó el mando al General mexicano Don Vicente Filisola. Y Gainza ya muy anciano se retiró a México. Itúrbide no cumplió las promesas que le hizo y lo que sabemos de él es que terminó llevando una vida limosnera de absoluta pobreza.
Todos los libros de Historia señalan a Don Gavino Gainza y Fernández de Medrano como Primer Presidente de Guatemala entre 1821 y 1822.
Continuamos nuestro relato que hemos dejado en el orillamiento de las desavenencias entre O,Higgins y Carrera ante el desembarco del General español Mariano Osorio en Chile. Ambos líderes fijaron una estrategia militar.
El acuerdo al que llegaron era que O´Higgins con 900 hombres impedirá el paso de Osorio y sus 4.000 soldados por el rio Cachapoal y que se replegará a Angostura, en caso de necesidad, con la ayuda de las tropas de Luis Carrera, uno de los hermanos Carrera, mientras que José Miguel Carrera organizaba la defensa de Santiago.
A O´Higgins le resultó imposible detener a Osorio y se vio obligado a atrincherarse en Rancagua. Las tropas de Carrera no llegaron en ayuda de O´Higgins, seguramente por interpretaciones erróneas. El caso es que O´Higgins fue cercado en Rancagua y allí ocurrió del 1 al 2 de octubre de 1814, lo que la Historia conoce como Desastre de Rancagua.
En el Desastre de Rancagua O´Higgins hizo levantar barricadas en las cuatro calles que salían de la Plaza Central y allí esperó a los realistas de Osorio, que al segundo día de asedio cortaron el agua y prendieron fuego a las casas. Muertos de sed y con un calor sofocante, resistían los patriotas aquel calvario. Una división de Carrera intentó acudir en auxilio de O,Higgins, pero fue en vano.
Amenazado por los cuatro costados, en la tarde del día 2 de octubre, sin agua para beber y para enfriar los cañones y con el incendio de las casas a sus pies O ´Higgins ordenó montar a caballo y abrirse camino a punta de sable rompiendo las filas enemigas. Se cuenta que su lugarteniente Freire quería que O Higgins se colocara en el centro para protegerlo, pero renunció. Y clavando las espuelas sable en mano fue el primero en abrir camino. Sólo pasó un tercio de las tropas.
Siempre recordaremos una visita que hicimos por motivos profesionales a Rancagua, donde nos explicaron “in situ” en la Plaza de los Héroes los pormenores de aquella Batalla. Desde este reportaje rendimos homenaje a aquellos asediados héroes.
El Desastre de Rancagua significó un retroceso en el proceso de la Independencia, de tal manera que los patriotas de Santiago sólo pensaban en escapar de la ciudad. Algunos se escondieron en las proximidades de Santiago pero otros decidieron atravesar la cordillera de los Andes y emigrar hacia Mendoza, por donde existe un paso transitable.
El Desastre de Rancagua puso fin al periodo de la Patria Vieja y dio comienzo al de la Reconquista que durará hasta 1817. Las heridas de la guerra de la Independencia sangraban cada vez más. Y O´Higgins tomó a su madre y sus hermanas y atravesó la cordillera. Lo mismo hicieron los hermanos Carrera.
En nuestro próximo reportaje continuaremos con los apasionantes relatos que dan continuidad al largo camino de la Independencia de Chile.