En 1897 España, como vimos en el Reportaje 1 estaba en el periodo de la Restauración Borbónica, en que se alternaban en el poder los dos grandes partidos conservador de Canovas del Castillo y liberal de Práxedes Mateo Sagasta. Este periodo se caracterizó por el caciquismo y el clientelismo que imponía el juego en el poder.
El 8 de agosto de 1897 Cánovas murió asesinado en el Balneario de Mondragón (Guipúzcoa), por un anarquista italiano, Fanelli, discípulo de Bakunin, que al parecer quería vengar la muerte de los anarquistas detenidos en Barcelona, durante su mandato de Primer Ministro.
Al asesinato de Canovas le siguió un periodo de inestabilidad social, que fue aprovechado por los Estados Unidos para hundir el Maine en la Habana en febrero de 1898, como ya vimos en nuestros reportajes. El poder estaba bajo la Regencia de Doña Cristina de Habsburgo, ya que el trono de España no sería entregado hasta el 17 de mayo de 1902 a Don Alfonso XIII al cumplir 16 años de edad.
El Desastre de 1898, con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas supuso para España un desgarro de su identidad, con gran incidencia en todos los órdenes. De tal manera que podríamos decir que sus efectos no se apagaron en todo el Siglo XX.
Todos los aspectos de la vida, político, social, literario y artístico sufrieron la influencia de aquella tragedia. E hizo aparición el Regeneracionismo, que perduró con fuerza en todo el primer tercio del Siglo XX. Esta corriente, tenía como ideal modernizar el sistema político español, responsable de la pérdida de Cuba y sacar a España de la pobreza y de la miseria.
A pesar de las pérdidas de extensiones enormes del Imperio Español a comienzos del Siglo XIX por la Independencia de las Naciones de la América Hispana, España no había reaccionado en profundidad hasta que perdió Cuba.
Por usar un símil familiar, hasta que no se vio sola y abandonada, mantuvo el consuelo de la anciana madre que va perdiendo su descendencia, hasta que llega la hora de la marcha de su última hija primogénita que siempre la acompañó.
Las circunstancias que rodearon la entrega de Cuba a los norteamericanos, a quienes correspondería tras un ataque preparado e injustificado decidir el destino de su querida provincia, no pudieron compararse con las de la emancipación de las otras Naciones de la América Hispana.
Y este sentimiento fue el que generó en el pueblo llano español una sensación de impotencia y rabia hacia los Estados Unidos que ha perdurado hasta nuestros días.
¿Cuáles fueron los efectos inmediatos
de la pérdida de Cuba?
Una generación entera de intelectuales españoles, se preguntaron qué era España, cual era su verdadera identidad y cual era su destino en el concierto de las Naciones. Era evidente que los políticos venían usando viejos discursos de tono imperial en medio del drama que se vislumbraba desde 1895. Tapaban la realidad y daban versiones optimistas de triunfo al pueblo español.
Pero nada más producirse el Desastre de Santiago se puso de manifiesto el engaño político que vivía España. Y la reacción de los regeneracionistas fue clamar por un cambio en profundidad en lo social y en lo político, que llevaba un grito de protesta contra "la España Oficial".
El pueblo tenía la sensación de que el Parlamento no representaba a la ciudadanía y que todo era un engaño. Mantenía no obstante el respeto a la Monarquía como garante de la estabilidad nacional, pero la desmoralización popular era la nota característica.
El grupo de la Generación del 98 representó un enorme esfuerzo intelectual por levantar a España de las ruinas y buscó con ahínco la renovación espiritual de España. En lo social, todos los regeneracionistas argumentaron a favor del socialismo, aunque no hicieron confesión de vinculación política alguna.
Veamos algunas de las características de la Generación del 98. En primer lugar se concentraron en lo que llamaron "el problema español" y entraron con su análisis en las tierras de España, donde todos sin excepción descubrieron que la sobriedad y la hidalguía como virtudes hispanas, estaban en Castilla.
La lista de los más renombrados: Don Miguel de Unamuno (1864 – 1936), vasco, literato y filósofo; Don Antonio Machado (1875 – 1956), andaluz poeta lírico y prosista. Don Pío Baroja (1872 – 1956) vasco, novelista . Don Ramiro de Maeztu (1875 – 1936) vasco, ensayista. Don José Martínez Ruiz (Azorín) (1873 – 1967) Alicante. Ideólogo, novelista.
Es curioso que ninguno de ellos era castellano. Pero todos vieron que la retórica fantasiosa y vacía de contenido de la Restauración no pertenece al "alma española". Estos intelectuales sufrieron con la frivolidad a la que había llegado España y con el bochornoso espectáculo de su política exterior.
Dirigieron su energía a la búsqueda de un estilo de vida independiente de las grandezas imperiales, al análisis de la sinceridad y de la hidalguía que España había perdido sin sentido.
Todos los generacionistas amaban a España, pero se negaron a aceptar los tópicos a los que aluden los políticos. Y se preguntaron ¿Dónde está entonces el alma de España? Manejaron para orientarse tres elementos: 1) Existe una España que es distinta de la España Imperial. 2) La Literatura española auténtica es una fuente de información para la búsqueda del alma de España. 3) Castilla es el símbolo auténtico del alma española.
En cuanto al punto 3) argumentaron que la austeridad, la solidaridad y la sobriedad son virtudes que anidan en el alma española, que tienen que ponerse de relieve en el despertar de España después del pasado imperial que se ha cerrado.
Por tanto no analizan Castilla por pintoresca, sino por su alma idealizada, a la vez que ven en sus pueblos polvorientos y pobres y en su gente, las esencias de la nación española . Escribieron sobre Castilla y se sintieron admirados por sus catedrales, por sus plazas y por su mística. Por eso dijo Azorín "A Castilla la hizo la Literatura".
Todos los componentes de la Generación del 98 rechazaron la retórica de los políticos, la grandilocuencia absurda, y la frivolidad con que trataban los problemas de Estado, a los que atribuían todos los fracasos y en particular la pérdida de Cuba.
En Literatura, manifestaron su preferencia por los escritores medievales como Gonzalo de Berceo (Siglo XIII), por el Arcipreste de Hita (Siglo XIV), por Jorge Manrique (Siglo XV), por Baltasar Gracián (Siglo XVII), por Mariano José de Larra (Siglo XIX), todos retratistas de la vida española de su época.
Buscaron los valores imperecederos y eternos de España, para encontrar el refugio espiritual que se necesitaba para sobrellevar la pérdida de Cuba.
Analizada el alma de España, los regeneracionistas cayeron en la cuenta de que procedía dar un cambio radical a las cosas e iniciaron el abandono de la admiración europeísta. El análisis de los valores auténticos de España les llevó enseguida a estimar lo que al principio despreciaban. Y todos empezaron a ver que en Europa profundizaba el capitalismo, el materialismo, la ambición de riqueza y el éxito mercantil.
Y se apartaron de esta admiración, valorando el espiritualismo y la moral, el temple, la sencillez y la hidalguía, que habían descubierto como virtudes del alma española. Esto le hará decir a Don Miguel de Unamuno que hay "que españolizar a Europa", porque "de razones vive el hombre, pero de sueños sobrevive". El Quijote fue siempre motivo de análisis de esta Generación.
Invitamos a nuestros lectores a entrar en el Reportaje 10 de Don Simón Bolívar donde Don Miguel de Unamuno hace unas reflexiones sobre su figura tomadas del Caballero de la Mancha.
En materia religiosa, la Generación del 98 manifestó una variedad de creencias y apreciaciones. Así, Baroja fue anticlerical, Azorín fue un escéptico, Unamuno fue un filósofo atormentado con sus creencias, Ramiro de Maeztu fue nihilista y al final se hizo creyente y Antonio Machado hablaba de un Dios Ibérico como metáfora.
Aquellas corrientes perduraron y fueron prolíficas en el pensamiento español del Siglo XX. Los Hijos de la Generación del 98 constituyeron la Generación del 14 y los Nietos del 98 formaron la Generación del 27 con Federico García Lorca a la cabeza.
De 1931 a 1936 la República Española mantuvo 5 años de progreso e inspiración en las ideas regeracionistas y buscaba una España moderna que dejara atrás los pesimismos y los lastres imperiales. Pero fue abatida por el Golpe de Estado del General Franco que interrumpió durante 40 años aquel movimiento regenerador de la vida española.
Y ya en las postrimerías del Siglo XX, después de una compleja Transición, España inició la recuperación "de su alma", de la mano de la Democracia amparada por la Monarquía Parlamentaria de Don Juan Carlos I.
Cerramos nuestras crónicas sobre Don José Martí, no sin antes transmitir al pueblo cubano nuestra mayor admiración y respeto por su personalidad, por su prolífica historia y por la hermandad siempre mostrada a los españoles.
Enviar E-mail a T B M