Flota española en Filipinas
Flota española
en Filipinas
Enfrentamiento Hispano Norteamericano en Filipinas
Enfrentamiento Hispano Norteamericano
en Filipinas
El Desastre de Cavite (Filipinas)
El Desastre de Cavite (Filipinas)
Almirante Don Patricio Montojo
Almirante
Don Patricio Montojo
Almirante Don Pascual Cervera
Almirante
Don Pascual Cervera
Capitán Don Joaquín Bustamante
Capitán
Don Joaquín Bustamante
Crucero acorazado USS-Brooklyn
Crucero acorazado "USS-Brooklyn"
Crucero español "Almirante Oquendo"
Crucero español "Almirante Oquendo"
Buque español "Cristobal Colón" perseguido por la escuadra Norteamericana
Buque español "Cristobal Colón" perseguido
por la escuadra
Norteamericana
Buques españoles embarrancados en la Bahía de Santiago de Cuba
Buques españoles embarrancados
en la Bahía
de Santiago de Cuba
Personajes »»»

   JOSE MARTÍ,
   el Apóstol de Cuba.

 1. Nacimiento,
educación
y forja del héroe.
Su personalidad.

[ VER CRONICA 1 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 2. La situación de España
en la segunda mitad
del Siglo XIX.

[ VER CRONICA 2 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 3. Movimientos
precursores
de la Independencia
de Cuba.
El Grito de Yara.

[ VER CRONICA 3 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 4. La Guerra
de los Diez Años.
La Paz de Zanjón.

[ VER CRONICA 4 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 5. Don José Martí
en acción.
La guerra necesaria.

[ VER CRONICA 5 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 6. Muerte de José Martí.
[ VER CRONICA 6 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 7. Guerra de la
Independencia Cubana.
El hundimiento del Maine.

[ VER CRONICA 7 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 8. Batallas
dentro de la Guerra
Hispano-Norteamericana.

[ VER CRONICA 7 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
 9. El Desastre de
Santiago de Cuba.

[ VER CRONICA 9 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
10. Consejo de Guerra
al Almirante Cervera.
La marcha hacia la
Independencia de Cuba.

[ VER CRONICA 10 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
11. Qué significó
para España
la pérdida de Cuba.
La Generación del 98.

[ VER CRONICA 11 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 
12. ¡HASTA SIEMPRE,
CUBA!

[ VER CRONICA 12 ]
[ VER EPÍLOGO ]
 

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9º  REPORTAJE   DE   JOSÉ  MARTÍ


El Desastre de
Santiago de Cuba.

En nuestro último reportaje, la situación de los españoles en Santiago de Cuba era de extrema gravedad. Por tierra, las tropas norteamericanas, sumadas a efectivos cubanos, consiguieron crear una barrera sin salida. Y por mar, la escuadra estadounidense controlaba la salida de la bahía de Santiago.
 
 

¿Como se había llegado a esta situación tan dramática?
 

Veamos los antecedentes. El Gobierno de España había decidido enviar a Cuba, en fecha 29 de abril de 1898, una flota de la Armada, similar a la enviada a Manila para defender Filipinas. España se enfrentaba así a dos guerras contra dos escuadras norteamericanas poderosas en el Atlántico y en el Pacífico.

Los Estados Unidos, sigilosamente habían enviado a Hong Kong su flota del Pacífico donde tuvieron el beneplácito y la acogida británica que necesitaban para el ataque. La excusa utilizada para iniciar las hostilidades, fue en ambos casos la misma: el hundimiento del Maine, el 15 de febrero de 1898 en La Habana.
 

El envío por España de esta flota se debía a que las fuerzas navales que se encontraban en el apostadero de Filipinas, sólo se dedicaban a la vigilancia y a la represión de la piratería entre las 3.000 islas que formaban aquella provincia ultramarina.
 

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Y estaba formada por pequeñas cañoneras y muy pocos cruceros ligeros, sin ninguna posibilidad de enfrentamiento a flotas enemigas de asalto, como la de Estados Unidos en el Pacífico, que traidoramente prepararon los norteamericanos.
 

El 1 de mayo de 1898, la flota norteamericana estaba ya frente a Manila, y comenzó el bombardeo con cañones de largo alcance. Los buques se mantenían fuera del alcance de las baterías de costa, por lo que éstas no tenían capacidad de respuesta.
 

La escuadra española, en aquel momento mandada por el Almirante Don Patricio Montojo, también se encontraba fuera de la bahía usando la máxima potencia de fuego que podía, pero una vez más, la superioridad estadounidense era imposible de superar por los cañones de gran calibre y las piezas de tiro rápido que utilizaban.
 
 

Los buques de la flota española caían averiados bajo el fuego enemigo. El calibre de los cañones españoles era de 152 mm. frente al de los norteamericanos de 203 mm. Así que el Almirante español después de grandes destrozos en los cruceros Cristina, Castilla, Ulloa, Austria, Duero, Isla de Cuba e Isla de Luzón, decidió hundirlos antes de que los tomara el enemigo. Este hecho se conoce como el Desastre de Cavite.
 

La inoperante e incompetente burocracia de los políticos españoles en Madrid, esperaba con ansias una victoria frente a los Estados Unidos y desoyeron sistemáticamente las advertencias de los militares y marinos competentes que, en el fondo de su alma, sabían que era imposible aspirar a la victoria.
 

Tras el Desastre de Cavite, podría parecerle al lector que un hecho de las mismas características no volvería a repetirse. Pero se equivoca, porque se iba a repetir en Santiago de Cuba, en situación mucho más dramática todavía.
 

Cuando Don Pascual Cervera fue enviado a Cuba, llevaba una flota, mientras que Estados Unidos enviaba dos flotas con órdenes estrictas de no operar conjuntamente frente a la española. Los cañones y el armamento eran muy superiores con respecto al español.

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Y por eso Cervera, antes de zarpar escribió una carta a su hermano en la que le decía: "Vamos a un sacrificio tan estéril como inútil; y si en él muero como parece seguro, cuida de mi mujer y de mis hijos".
 

Otras propuestas más intrépidas fueron advertidas por el competente Capitán de Navío Don Fernando Villaamil, que propuso realizar incursiones rápidas con los ágiles destructores que él mismo había diseñado, atacando la costa Este de EE.UU.
 

En este planteamiento, la flota norteamericana del Atlántico se fraccionaría para defender sus largas costas y la que iría a Cuba sería menor. Además Estados Unidos carecía de defensas costeras eficaces. Esta fórmula no prosperó. Tampoco era del agrado de Cervera.
 

Así que la flota española llegó a Cuba y se refugió en Santiago, evitando enfrentarse a las dos flotas estadounidenses. La Bahía de Santiago suponía un abrigo seguro, ya que para el enemigo era casi imposible entrar, pero en cambio, era una ratonera para salir si se establecía un bloqueo por tierra, con la flota enemiga a la salida. Y eso fue lo que ocurrió.
 

El 19 de mayo la escuadra norteamericana al mando del Almirante Sampson estaba frente a la boca de la salida de Santiago. El 25 de mayo, el Almirante Cervera envió un cable al Ministro de Marina Don Segismundo Bermejo diciendo: "Estamos bloqueados. Califiqué de desastrosa la venida para los intereses de la Patria. Los hechos empiezan a darme la razón. Con la desproporción de fuerzas, es imposible ninguna acción eficaz. Tenemos víveres para un mes".
 

Don Joaquín Bustamante, capitán de navío, propuso al Almirante Cervera salir por la noche, en la oscuridad, de forma escalonada ya que de día era totalmente imposible. De noche, siempre había dos buques yanquis vigilando con luces la bocana de salida, sin que las baterías tuvieran alcance para cañonearlos.
 

Pero Don Pascual Cervera desestimó la acción. Al parecer todavía tenía alguna esperanza de que las tropas terrestres rompieran el bloqueo. Así que sumó efectivos marinos a las tropas terrestres.

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A todas estas, Santiago, La Habana y Madrid mantenían una intensa comunicación telegráfica. En La Habana, el 2 de julio de 1898, el Capitán General Don Ramón Blanco ordenó al Almirante Cervera abandonar el puerto de Santiago ante la inminente toma de la ciudad por las fuerzas estadounidenses.
 

Don Pascual Cervera escribió al Ministro de Marina Señor Bermejo: "Con la conciencia tranquila voy al sacrificio, sin explicarme ese voto unánime de los generales de Marina que significa la desaprobación y censura de mis opiniones, lo cual implica la necesidad de que cualquiera de ellos me hubiera relevado".
 

La flota de Estados Unidos estaba formada por los cruceros acorazados modernos USS IOWA, USS Indiana, USS Oregón, USS Texas, USS Brooklyn, USS Ericsson, USS Gloucester, USS Resolute y el USS Vixen. Los cruceros españoles eran los antiguos Infanta María Teresa, Vizcaya, y Oquendo y los torpederos Plutón y Furor.
 

La orden de Cervera, convencido de su inferioridad fue intentar salvar el mayor número de vidas posibles. Y por eso salió de día, que militarmente hablando era la peor. Debido a la estrechez de la boca de salida fueron saliendo los barcos de uno en uno.
 

Cuando los buque salían, el Almirante yanqui Sampson estaba en tierra, donde había ido a parlamentar con el jefe de las tropas terrestres de ocupación. Por ello, la dirección de la operación recayó en el Comodoro Schley.
 

Los buques fueron saliendo en orden decreciente de potencia de fuego y tamaño a intervalos de tiempo. Así que el primero fue el buque insignia Infanta María Teresa con el Almirante Cervera. Inmediatamente el buque se vio rodeado de toda la flota estadounidense. Era un solo buque luchando contra una escuadra entera. ¡Un espectáculo impresionante! Pronto lo inutilizaron.
 

Al Infanta María Teresa le siguió el Vizcaya y el Cristóbal Colón que lograron alejarse haciendo disparos a distancia. La flota se centró entonces en el siguiente: el Almirante Oquendo al que liquidaron rápidamente.

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Los últimos buques españoles en salir fueron los destructores Plutón y Furor. Al Plutón lo hundieron enseguida y al Furor un poco después. Este último iba mandado por el Capitán de Navío Villaamil que murió subiendo a la torreta del cañón para disparar.
 

A continuación persiguieron a gran velocidad al Vizcaya y lo dejaron fuera de combate. El Cristóbal Colón era el más veloz de los buques españoles y se alejaba a toda máquina. Su carbón tenía que ser de altas calorías para conseguir la velocidad máxima, pero se agotó y tuvieron que usar carbón cubano de baja potencia calorífica, lo que supuso su disminución de velocidad. Su comandante, al ver que no podían huir y le alcanzaban se dirigió a la costa y lo embarrancó.
 

Los grandes cruceros destrozados todavía se mantenían a flote y aguantaron lo suficiente para que sus mandos los embarrancaran como había previsto el almirante Cervera. Y esta es la razón por la que muchos oficiales y marineros lograron salvar sus vidas y pudieron contar el Desastre.
 

Balance final. Estado Unidos: un muerto y dos heridos leves. España: 371 muertos, 151 heridos y 1670 prisioneros. El Almirante Cervera fue hecho prisionero. El Capitán de Navío Don Fernando Villamil resultó ametrallado en el combate a bordo del Furor. El Capitán de Navío Don Joaquín Bustamante estaba reforzando las tropas terrestres en la Batalla de las Lomas donde resultó herido y murió a los pocos días.
 

En nuestro próximo reportaje haremos un balance del Desastre de Santiago y proseguiremos con los relatos que nos llevarán a la Independencia de Cuba.
 


FÍN DEL NOVENO REPORTAJE.
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