En marzo de 1848 estalla un proceso revolucionario en París con repercusión en toda Europa y San Martín se traslada a la ciudad costera francesa de Boulogne Sur Mer que está en el Canal de la Mancha Desde allí mantendrá ya escasa correspondencia con seguidores y amigos argentinos. Tiene setenta años de edad.
Para este entonces, San Martín estaba muy enfermo porque tenía asma, reuma, úlceras y estaba casi ciego. Su salud se fue agravando hasta que falleció el 17 de agosto de 1850 a las tres de la tarde en compañía de su hija Dª Mercedes y de su yerno D. Mariano Balcarce. Como anécdota cierta, parece que el reloj de la casa dejó de funcionar a esa hora y aun sigue marcando las tres en punto.
Se enterró provisionalmente en la Catedral de Nôtre Dame de Boulogn Sur Mer hasta 1861 en que sus restos fueron trasladados a una cripta del cementerio Brunoy de la familia González Balcarce.
Durante el mandato del presidente argentino D. Nicolás Avellaneda se creó una comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador, hecho que finalmente ocurrió el 28 de mayo de 1880.
Se ha especulado con que la Iglesia Católica se opuso a depositar sus restos en la Catedral de Buenos Aires debido a su filiación masónica. La Iglesia aplicaba la excomunión a los miembros de la Masonería en virtud de varias encíclicas y pronunciamientos papales. Y esta sería la razón por la que no está enterrado en la propia Catedral sino en un mausoleo anexo.
Conviene advertir que muchas logias masónicas de la época de San Martín tenían por objetivo fines exclusivamente políticos y de debate ilustrado. Pero es bien sabido también que a la Iglesia le irritaba el carácter secreto de las logias masónicas, y las condenó globalmente en su conjunto. No siendo motivo de este reportaje este análisis, nos remitimos a la literatura especializada sobre este tema.
Para completar bien nuestros reportajes vamos a exponer dos temas que cierran bien a nuestro prócer: sus "Máximas para mi hija Mercedes Tomasa" y su Testamento.
Las "Máximas para mi hija Mercedes Tomasa" fueron escritas por San Martín en 1825 y han sido publicadas como ejemplo de su preocupación por la educación de su hija.
♦ Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos.
♦ Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira.
♦ Inspirar una gran Confianza y Amistad, pero uniendo el respeto.
♦ Estimular la caridad con los pobres.
♦ Respetar la propiedad ajena.
♦ Acostumbrar a guardar un secreto.
♦ Inspirar sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
♦ Dulzura con los criados, pobres y viejos.
♦ Hablar poco y lo preciso.
♦ Acostumbrar a estar formal en la mesa.
♦ Amor al aseo y desprecio al lujo.
♦ Inspirar amor por la patria y por la libertad.
Con respecto al Testamento advertimos que sigue el estilo de los testamentos
antiguos propios de las personas importantes, tan valiosos para los analistas. Como es bien sabido, los testamentos
antiguos eran verdaderas confesiones con los hombres poniendo a Dios por testigo y revelando detalles que
liberen su conciencia.
Lo exponemos literalmente:
En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del Perú y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y Brigadier General de la confederación Argentina, que, visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente Testamento:
1°. Dejo por Mi absoluta Heredera de mis bienes, habidos y por haber a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con Mariano Balcarce.
2°. Es mi expresa voluntad el que mi Hija suministre a mi hermana María Elena, una Pensión de Mil francos anuales, y a su fallecimiento, se continúe pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte, sin que para asegurar este don que hago a mi hermana y sobrina, sea necesarias otra Hipoteca que la confianza que me asiste de que mi hija y sus herederos cumplirán religiosamente esta mi voluntad.
3°. El Sable que me ha acompañado en toda la Guerra de la Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de satisfacción, que como Argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla.
4°. Prohibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el lugar en que falleciere se me conducirá directamente al Cementerio sin ningún acompañamiento, pero si desearía el que mi Corazón fuese depositado en el de Buenos Ayres.
5°. Declaro no deber ni haber jamás debido nada, a nadie.
6°. Aunque es verdad que todos mis Anhelos no han tenido otro objeto que, el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de ésta, y el constante cariño y esmero que siempre me ha manifestado, han recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi vejez feliz. Yo la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de sus hijas (a las que abrazo con todo mi Corazón) si es que a su vez quiere tener la misma feliz suerte que yo he tenido; igual encargo hago a su Esposo, cuya honradez y hombría de bien no ha desmentido la opinión que había formado de él, lo que me garantiza continuará haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.
7°. Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda Nulo y sin ningún valor. Hecho en París a veinte y tres de enero del año de mil ochocientos cuarenta y cuatro, y escrito todo el de mi puño y letra. José de San Martín.
Artículo Adicional . Es mi voluntad el que el Estandarte que el Bravo Español Don Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea devuelto a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que sus Gobiernos hayan realizado las Recompensas y honores con que me honró su primer Congreso.
Culminamos aquí la ruta del General San Martín deseando a nuestros lectores les haya resultado grato el recorrido realizado desde que la aventura de nuestro prócer y héroe se inicia en la casa familiar de su padre Don Juan de San Martín en Cervatos de la Cueza (Palencia) hasta la visita final a su mausoleo en Buenos Aires.
Pasados unos días de que fueran difundidos los anteriores reportajes por la página Web de la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana y a petición de varios lectores y amigos, nos comprometimos a elaborar un último reportaje despojados ya del cuaderno de notas, de los mapas de carreteras y ciudades y de la máquina fotográfica, al que hemos titulado:
"Qué aprendimos de San Martín".
En nuestro próximo reportaje haremos esta modesta contribución. Lugar de la ruta: una cafetería de Madrid.
FÍN DEL DIECISEISAVO REPORTAJE DEL GENERAL SAN MARTÍN
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