En el anterior reportaje dejamos a San Martín en Cádiz, en 1811, ciudad cosmopolita, residencia habitual de criollos americanos ilustres, que iniciaban al calor de reuniones políticas la idea de volver a sus países para realizar sueños de independencia y a veces crear una nueva España ultramarina.
Según el documento
"Vida Española de San Martín" del Instituto Sanmartiniano
en la sección
"La forja de un estratega" de
Eduardo Fuentes y Gómez de Salazar, en Cádiz en el periodo 1801 a 1811 la personalidad de San Martín debió alcanzar la plena madurez adquiriendo el temple definitivo de tres componentes estratégicos: la componente militar, la político-militar y la personal.
En cuanto a la componente militar, no hay duda de que para la fecha de 1811 se había forjado un maestro en estrategia militar y en el mando de tropas y ocupaciones territoriales.
En cuanto a la segunda, la político-militar, para esa fecha había adquirido una experiencia como muy pocos sobre las consecuencias que tenían las decisiones políticas acertadas o equivocadas en el panorama social convulsivo que le tocó vivir.
Y en cuanto a la tercera, la personal, se había fraguado un personaje curtido en los esfuerzos y sacrificios más grandes cuando la causa lo requería. Y ello a pesar de las heridas y dolencias físicas que había pasado en los combates.
Intelectualmente, San Martín era congruente con los planteamientos avanzados de
su época. De forma que abrazó las ideas del racionalismo ilustrado y los fundamentos básicos de
la Ilustración, como bien lo demuestra el índice de libros de su biblioteca. Así resulta coherente
que en 1811 San Martín tome la decisión de renunciar a su pensión militar y
marchar a América en misión emancipadora.
Para analizar el panorama que vive nuestro héroe en Cádiz acudimos como fuente de inspiración a la sección de José Pettenghi "San Martín en Cádiz camino de América" del libro de "Vida española de San Martín" que es una publicación del Instituto Sanmartiniano.
Sobre su filiación masónica, dice José Pettenghi que existían sociedades secretas en España desde el reinado de Fernando VI, pero no toman importancia hasta 1814 cuando en España se grita libertad contra el conservadurismo impuesto por el nefasto rey Fernando VII.
Por eso los historiadores afirman que las logias masónicas no tuvieron casi
influencia en las decisiones que se adoptan en las Cortes de Cádiz de 1812, señalando que sólo el diputado Mexía Lequerica estaba afiliado a una logia masónica. Nuestro afán documental nos llevó al monumento de las Cortes de Cádiz, donde en efecto vimos la placa de este diputado entre los hacedores de esta Constitución Liberal.
Pero muy distinta fue la influencia de las logias sobre los criollos ilustrados residentes
en Cádiz, porque el espíritu racionalista de las mismas llenaba el vacío de sus aspiraciones
emancipadoras. Y así vemos que la Logia Lautaro tenía en 1808 en Cádiz unos 40 afiliados. El nombre de Lautaro viene del caudillo araucano que en 1554 venció al conquistador español Pedro de Valdivia en Chile.
La logia Lautaro era una rama en España de la Gran Reunión Americana de Londres o Logia de los Caballeros Racionales que fundó Francisco Miranda alrededor de 1798, que también tuvo por miembros a Alvear, Gurruchaga y otros ilustres criollos. Esta logia tenía por objetivo conjuntar voluntades en pro de la independencia de los países de origen.
Así es como en septiembre de 1811 sobreviene el adiós de
San Martín a Cádiz. Tiene entonces 33 años, de los que los 27 últimos corresponden a su estancia en España. Con seguridad también le decía adiós a España, con el corazón puesto en una nueva patria que hiciera posible la España imposible de Fernando VII.
Su ruta pasa primero por Londres y su destino final no será Lima como había afirmado en su despedida, sino Buenos Aires. Después de una permanencia de casi tres meses en Londres embarca en la fragata inglesa George Canning. Van con él varios criollos ilustres como Don José Zapiola, Don Francisco Chilavert y Don Carlos Alvear.
No lleva otro equipaje que su espada y la medalla de Bailén.
Para informar bien a nuestros lectores nos entusiasmó
la idea de recorrer el itinerario Sanmartiniano gaditano propuesto por José Pettenghi. Iniciamos nuestro recorrido frente al obelisco que se levanta sobre la ciudad de Cádiz en la plaza de San Juan de Dios y estamos donde el niño José de San Martín pisó por primera vez tierra de España. Recordamos que Cádiz es la ciudad más antigua del Occidente europeo con tres mil años de antigüedad.
En la iglesia de San Juan de Dios con retablo barroco atravesamos el Arco Pópulo, que es la antigua Puerta del Mar, por donde pasó Don Cristóbal Colón durante su estancia en Cádiz. Esta puerta accede a la Plaza de San Martín, que por coincidencia de nombre no se refiere a nuestro prócer sino al Santo San Martín. Casas de abolengo en la zona marcan los caminos por donde transitaba San Martín.
Pasado el Arco de los Blancos se ve el convento de Santo Domingo donde se sitúa la imagen de la patrona de Cádiz, la Virgen del Rosario. Y al salir por el Arco de la Rosa encontramos la majestuosa catedral nueva que estaba en construcción en la época de San Martín.
La zona aristocrática que conoció San Martín se sitúa en el barrio de San Carlos con casas de estilo neoclásico que presenta hoy pocas variaciones con respecto al que conocería nuestro héroe.
Se llega por esta ruta al Convento del Carmen desde cuya torre los frailes impartían la bendición a los Galeones de Indias que saludaban al Convento con un cañonazo, de cuya ceremonia sería testigo muchas veces San Martín.
Cerca de la Puerta de Tierra se encuentra el Cuartel de
Santa Elena construido en 1775. En nuestro recorrido encontramos una placa dedicada a la estancia de San Martín
en este Cuartel que dice:
"Aquí en este histórico cuartel de Santa Elena vivió y sirvió
a España desde 1802 a 1811 el bizarro capitán D. José de San Martín, Héroe de
Bailén".
También visitamos una casa de abolengo en la calle de la Goleta donde
se hospedaban los oficiales del cuartel de Santa Elena. Por tanto es casi seguro que allí se alojara
San Martín. Extramuros de la parte histórica fuimos a visitar la Iglesia de San José en
cuyo jardín se sitúa la estatua ecuestre de San Martín con placas que recuerdan la batalla de Arjonilla, su actuación en la peste ocurrida en Cádiz y la Medalla de Oro de Bailén.
Para ilustrar a nuestros lectores de lo que representaba Cádiz en la época de San Martín vamos a recordar algunos rasgos históricos de esta ciudad la más antigua del Occidente con tres mil años de reconocido pasado. Bajo el nombre de Gadir se situaba un asentamiento fenicio que fue luego cartaginés. Su situación geográfica y su puerto natural la convirtieron en ciudad estratégica para todas las civilizaciones.
De Cádiz salió Anibal con su ejército
mercenario para atravesar los Alpes contra Roma. Vencida la expansión cartaginesa tras la toma de Cartago por
el General Escipión el Africano, Cádiz paso a ser romana. Julio César le otorgó la
categoría de Civitas Federata con autonomía política y administrativa y ostentó el título de segunda ciudad del Imperio después de Roma.
En 522 pasó al dominio bizantino, tutelada por el Imperio Romano de Oriente y en el año 620 tras el derrumbe del imperio romano pasó a ser visigoda. En el año 711 Cádiz fue conquistada por los árabes de cuyo Califato formó parte hasta la Reconquista cristiana que ocurre en 1264, incorporándose a la Corona de Castilla.
Las relaciones comerciales con América a partir del siglo XVI la convierten
en una "ciudad americana" dentro de España al heredar de Sevilla el monopolio del tráfico marítimo, la Casa de Contratación y la Flota de Indias.
A comienzos del Siglo XIX cuando San Martín actúa como oficial
del ejército español en Cádiz, ya se había venido fraguando una
burguesía liberal y revolucionaria, fermento del que emergerán los próceres de la Independencia Americana y de los pronunciamientos de una Constitución Liberal en España.
Con este reportaje cerramos la vida de San Martín en España. Y nos despedimos de nuestros lectores para retomar al héroe al otro lado del Atlántico.
FÍN DEL OCTAVO REPORTAJE DEL GENERAL SAN MARTÍN
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Agradecimientos:
♦ A las autoridades municipales y de turismo de Cádiz.
♦ A Diego León Bethencourt por acompañarnos en la investigación de lugares Sanmartinianos en Cádiz.